¿El aprendizaje es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Partiendo de la concepción de que el aprendizaje:
· Comprende (para el mundo cotidiano) la incorporación por parte del sujeto de unos ciertos contenidos provenientes del exterior; esta aproximación deja fuera la dinámica propia del ser humano en tanto proceso de autoconstrucción de sí mismo.
· Permite al ser humano almacenar determinados datos, aunque no constituye propiamente el aprendizaje,
· En su origen etimológico, nos devela el acto intelectual humano de prender, de coger, de apresar, de adoptar, en fin, de un acto mental de apropiación.
· Significativo –postula González- es la piedra angular de la educación centrada en la persona.
· Es más bien un proceso adaptativo mediante el cual, construyendo el conocimiento de la realidad, del mundo, el sujeto se construye a sí mismo como ser humano, siempre reorganizando -en todo momento- la propia estructura cognitiva desde donde continuará readaptándose indefinidamente a través de sus propios procesos de asimilación y acomodación.
· Para una persona significa sólo aquellas cosas que percibe como vinculadas con la supervivencia o desarrollo de la estructura del sí-mismo.
· Implica el hecho extraordinario de que al elegir una acción como aquella que ha de fomentar el desarrollo de una competencia, tanto el maestro como el estudiante, están eligiendo una manera de estar en el mundo, y así, una manera de construirse a sí mismos, pues eligiendo tal acción, están al mismo tiempo optando por una apropiación del mundo de una determinada manera;
Nos conduce a afirmar que la pregunta que abre este trabajo no tiene nada de trivial, pues se tiene que reconocer que el aprendizaje implica el hecho extraordinario de que al elegir una acción como aquella que ha de fomentar el desarrollo de una competencia, tanto el maestro como el estudiante, están eligiendo una manera de estar en el mundo, y así, una manera de construirse a sí mismos, pues eligiendo tal acción, están al mismo tiempo optando por una apropiación del mundo de una determinada manera. La construcción del conocimiento, aún en sus aspectos más insignificantes, implica una construcción de la realidad, y en este sentido, del mundo y del modo de estar en él. La cuestión de desarrollar competencias, no es una cuestión sólo de desarrollar ciertas capacidades para atender determinados objetos socio-profesionales, sino que al hacerlo, se está, al mismo tiempo, optando por la construcción de la persona del maestro, del estudiante y, en cierta forma, del mundo. Ésta es la dimensión existencial insoslayable de toda relación educativa universitaria.
En este sentido difícilmente se puede observar y medir con simples preguntas referentes a ciertos contenidos. Continuamente nos equivocamos cuando pretendemos evaluar el aprendizaje utilizando estas simples técnicas.
Lo que sí podemos obtener, si así lo deseamos, es conocer el grado de aprendizaje que adquiere un individuo, al ver sus productos de aprendizaje en los cuales seguramente se reflejarán las habilidades, actitudes y valores, que proporcionan un cambio estructural en su comportamiento.
Lo más importante para nosotros los docentes es que observemos y, sobre todo, valoraremos las transformaciones significativas en nuestros alumnos, las cuales los pueden conducir a lograr sus objetivos y su proyecto de vida, todo gracias a la construcción de su aprendizaje y al desarrollo de las competencias.
