jueves, 13 de diciembre de 2012

Actividades del Bloque 6 de Historia de México II

1.- ELABORA un mapa conceptual del bloque: Consolidación del Estado mexicano.

2.- INVESTIGA las biografías de los siguientes personajes: MANUEL AVILA CAMACHO, MIGUEL ALEMAN VALDES, HEBERTO CASTILLO, ADOLFO RUIZ CORTINEZ, DEMETRIO VALLEJO, VALENTIN CAMPA, ADOLFO LOPEZ MATEOS, GUSTAVO DIAZ ORDAZ, ERNESTO <> GUEVARA, OTHON SALAZAR, JAIME TORRES BODET, RUBEN JARAMILLO, MARIO MORENO “CANTINFLAS”, MARIA FELIX.
3.- IDENTIFICA al menos tres instituciones que hayan sido creadas a partir del período presidencial de Manuel Ávila Camacho (1940) hasta el término del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz (1970), que todavía continúan funcionando.
4.- ANALIZA el Programa Bracero, da tu opinión por escrito.
5.- ELABORA un cuadro comparativo del movimiento magisterial y ferrocarrilero en lo que a causas y consecuencias se refiere.
6.- REALIZA una cronología ilustrada del movimiento del 68.

Bloque VI de Historia de México II

VI EXAMINAS LA CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO MODERNO MEXICANO

Periodos Gubernamentales de:
1.- Manuel Ávila Camacho
Manuel Ávila Camacho (1896-1955), poblano que gobernó México desde el 1 de septiembre de 1940 hasta el 30 de noviembre de 1946, se dedicó a la milicia prácticamente toda su vida –tuvo una participación activa en la Revolución mexicana de 1914 a 1920–, y el pueblo de México lo llamó el “Presidente Caballero”. Durante su mandato llamó a la unidad nacional con el propósito de hacer frente al divisionismo político que comenzó a gestarse en el país y generó políticas económicas, agrarias y obreras, así como en la educación, la ciencia y la cultura. Su gobierno se caracterizó por la modernidad de sus obras públicas y por la generación de una política exterior sin precedentes, incluso acordó un tratado bilateral de comercio con Estados Unidos de América. En su sexenio estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Política de unidad nacional
La llamada política de unidad nacional buscaba amputar del sistema de Estado las divisiones políticas entre los mexicanos. En 1942, Ávila Camacho convocó a la Asamblea de Acercamiento Nacional, a la cual asistieron todos los ex presidentes del país hasta el momento –de la Huerta, Elías Calles, Portes Gil, Ortiz Rubio, Abelardo Rodríguez y Cárdenas. La idea de reunir a todos los ex presidentes era demostrar a los mexicanos que a pesar de que estos pertenecían al mismo partido y tenían profundas diferencias ideológicas entre ellos (unos más progresistas o más radicales en sus políticas que otros), se podía lograr una unidad, es decir, un acercamiento entre todos para lograr un ejemplo de democracia, tolerancia, transparencia y respeto como nunca antes se había visto.

México en el escenario de la Segunda Guerra Mundial
México tuvo una participación importante en la Segunda Guerra Mundial debido al hundimiento de dos buques petroleros mexicanos, el Potrero del Llano y el Faja de Oro, hundidos el 13 y el 20 de mayo de 1942, respectivamente. México demandó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia en representación del país responsable de tal ataque, para que en un plazo máximo de siete días –partiendo desde el día posterior al primer hundimiento–, pagara los daños y perjuicios al buque y a la nación, de no ser así, México tendría que adoptar medidas “que reclamaran el honor nacional”.
Tras el hundimiento del segundo buque por parte de submarinos de las potencias del Eje y al no recibir ninguna respuesta de parte los países agresores –Italia, Japón y principalmente Alemania, cuya cancillería se rehusó a recibir la protesta mexicana–, México formalmente se incorporó a la Segunda Guerra Mundial.
Nuestro país participó enviando al Escuadrón 201 –integrado por 300 hombres–, agrupación aérea que peleó en este conflicto para salvaguardar la integridad de la nación, combatiendo al lado de los países aliados.

Política de modernización industrial
El gobierno avilacamachista fue altamente favorecido en el periodo de la Segunda Guerra Mundial, debido a la gran cantidad de exportaciones de materia prima agrícola y minerales para la producción de materiales dirigidos a la industria bélica. Gracias a estas transacciones que México realizó con el exterior, el país recibió capitales y créditos que activaron la industria –en especial la industria agrícola y minera–, así como herramientas, maquinaria y otros. Este nuevo modelo económico que emergió de la contienda bélica internacional favoreció como nunca a la burguesía del país (inversionistas, industriales), que se convirtió en una clase muy poderosa con fuertes intereses económicos.

Conformación de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP)
El 1 de marzo de 1929 se lanzó una convocatoria para darle constitución a lo que se conocería como Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP). Su fundación fue el 4 de marzo y se consideró un evento de unificación de los partidos políticos, así como de organizaciones campesinas, políticas y obreras, además de ligas sociales de reciente surgimiento en el país.
Varios motivos justificaron el surgimiento de la CNOP, uno de ellos fue la necesidad de representación que tenían las nacientes clases medias de la urbe que se encontraban ya en un franco ascenso, por lo que se buscó que el nombre de la Confederación proyectara con contundencia una dinámica de cambio, tanto interna como externa, con el fin de dejar claras las tradiciones y herencias ideológicas de la Revolución, que se proyectaban desde el interior del partido oficial. De esta forma nació una nueva organización popular tendiente al crecimiento constante, la cual era el resultado del surgimiento de nuevos actores sociales y económicos. Así, profesionales que ejercían de manera independiente –maestros, pequeños industriales, transportistas y hasta los servidores públicos– contaron con una organización que observaba e intercedía por sus intereses políticos y económicos, con representación en todas las esferas y tribunas del país.

Creación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)
En el rubro de los derechos laborales, en la Constitución de 1917 ya se contemplaba proveer de servicios de salud a los trabajadores, pero hasta la segunda mitad del siglo XX, aún esta consigna no se había vuelto realidad; durante su gobierno, Ávila Camacho puso especial atención en el tema y después lo concretó con acciones, como la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El 19 enero de 1943 nació el IMSS, compuesto por una curiosa novedad nunca antes vista en cuanto a la forma tradicional de las organizaciones: la composición tripartita, es decir, trabajadores, patrones y empleados aportaban una parte del gasto económico que cubriría su seguridad social. Del mismo modo se dejó asentado que, de manera igualitaria y equitativa, todos tenían participación en la representación laboral.
En su discurso de toma de posesión, el 1 de diciembre de 1940, el Presidente Ávila Camacho anunció: “…todos debemos asumir desde luego el propósito, que yo desplegaré con todas mis fuerzas, de que un día próximo las leyes de seguridad social protejan a todos los mexicanos en las horas de la adversidad, en la orfandad, en la viudez de las mujeres, en la enfermedad, en el desempleo, en la vejez, para sustituir este régimen secular que por la pobreza de la nación hemos tenido que vivir”. Desde entonces, el IMSS protege a millones de trabajadores a lo largo y ancho del país.

Ley Federal Electoral
El 5 de enero de 1973 se expidió la Ley Federal Electoral que abrogó la Ley Electoral Federal del 3 de diciembre de 1951. En la nueva legislación electoral se estableció por primera vez, como una de las prerrogativas de los partidos políticos, el acceso a la radio y a la televisión durante los periodos de campaña electoral.
En virtud del absoluto vacío que en esta materia existía, este ordenamiento constituyó un indudable adelanto en favor de hacer más justas las condiciones de las contiendas electorales, e implicaban un reconocimiento tácito a la influencia de los medios de comunicación en la formación de la opinión pública.
Se creó además, en 1973, la Comisión Federal Electoral en la cual tenían plena participación, voz y voto todos los partidos que estaban registrados; también el Registro Nacional de Electores adquirió autonomía.

Transformación del PRM a PRI
El Partido de la Revolución Mexicana (PRM) se transformó en lo que hoy día conocemos como Partido Revolucionario Institucional (PRI) el 18 de enero de 1946 y fue bandera política del entonces candidato a la presidencia Miguel Alemán Valdés. El primer presidente de este partido fue el Dr. Rafael Pascacio Gamboa (1896-1979).
Hoy el PRI ya no es más un partido hegemónico ni el partido “oficial del Estado”, pero no se discute que a pesar de esto continúa teniendo mucha influencia en todo el país. Aunque antes los ideales del PRI eran completamente revolucionarios –se ha afirmado que en un inicio sus diversas ideologías eran de izquierda, con preocupaciones en el ámbito social–, a partir de 1982 comenzó a acercarse más hacia una derecha que se aproximaba inevitablemente hacia el “centro”, esta es una característica principal del PRI: es una fuerza política con una ideología populista pero lo último que hace es satisfacer las necesidades de la población, prueba de ello es su posterior caída del poder. Recordemos que el PRI es una institución política de carácter revolucionario en donde se han tratado de plasmar los ideales de la Revolución mexicana y que sin embargo, perdió esos ideales con el tiempo. Es importante analizar la trayectoria del PRI para entender las diferentes orientaciones que México ha tenido como nación moderna, igualmente es un gran referente de carácter político histórico ya que nos describe el camino de la política en nuestro país y sus diferentes componentes (forma de los gobiernos, electorados y tipos de voto, alianzas, radicalismos, oponentes, etc.), a lo largo de los diversos periodos presidenciales.

2.- Miguel Alemán Valdés
El veracruzano Miguel Alemán Valdés (1903-1983) fue abogado de profesión, político consumado del PRI y presidente de nuestro país del 1 de diciembre de 1946 al 30 de noviembre de 1952. Asumió la presidencia en el Palacio de Bellas Artes.
Durante su gestión presidencial impulsó la modernización mediante la industrialización del país; además, realizó numerosas obras públicas como carreteras, la Ciudad Universitaria en la Ciudad de México –obra espectacular por su extensión, distribución y diseño– y el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Fue conocido también como “Mister amigo”, mote ganado por sus esfuerzos por mejorar las relaciones entre los Estados Unidos y México.
Además de recibir múltiples reconocimientos, se dice que con Miguel Alemán Valdés comenzó lo que se llamó el país de los “cachorros de la Revolución”, con el acceso al poder de una nueva generación de políticos que no habían participado en la lucha revolucionaria. Entre otras acciones, otorgó a las mujeres el derecho de votar en los comicios electorales.
Durante su gobierno se impulsaron programas de vivienda, gracias a los cuales se pudo crear Ciudad Satélite. En contraparte, muchos políticos adquirieron grandes riquezas, pues se les otorgaban jugosos contratos. De igual forma, se devaluó el peso mexicano de $4.80 a $8.60 frente al dólar, aunque después se recuperó.

Contexto internacional e inicio de la Guerra Fría
Después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Europa comenzó su restablecimiento, en parte debido a la aparentemente desinteresada ayuda estadounidense –Plan Marshall en 1947. A su vez, el comunismo ruso comenzó a ser menos hostil y China estaba creciendo como nación.
Para algunos sociohistoriadores, el Occidente europeo se encontraba atrincherado en medio de dos grandes potencias: los Estados Unidos de América y la Europa comunista que iba naciendo de la posguerra. Estos dos sistemas, capitalismo y socialismo, generaron un monstruo nuevo e imparable: la Guerra Fría.
Muchos países europeos iniciaron el arribo a la social-democracia, y en parte de Europa y los Estados Unidos comenzaron la economía de consumo.
La Guerra Fría entre los bloques occidental-capitalista (encabezado por Estados Unidos) y oriental-comunista (representado por la URSS) vio sus inicios en la primera mitad del siglo XX, a finales de la Segunda Guerra Mundial, y se mantuvo hasta la caída de la URSS y del muro de Berlín (1989)
Esta guerra fue un enfrentamiento no bélico, es decir, que se expresó a través de amedrentaciones y se llevó a cabo en todos los niveles: político, ideológico, económico, tecnológico, militar e informativo. Se llamó fría, por el distanciamiento y la frialdad con que ambos bloques –oriental y occidental–, trataron de ir “compitiendo” para ver cuál de los dos tenía la hegemonía global gracias a un mayor desarrollo en todos los sentidos, es decir, se limitaron a actuar como bloques influyentes que demostraban su poder dentro del ámbito internacional.
Afortunadamente estos sucesos no marcaron el inicio de una Tercera Guerra Mundial como muchos predecían, pero la gravedad de estos hechos en cuanto a lo económico, lo ideológico y lo político, dejaron huella en la segunda mitad del siglo XX. Ambas potencias deseaban imponer su modelo y su visión del mundo.
Los conflictos más importantes enmarcados en la Guerra Fría son los siguientes:

• La posguerra, es decir el fin de la Segunda Guerra Mundial.
• La Guerra de Corea.
• La Revolución cubana y la crisis de los misiles.
• La organización de la OPEP y la Liga Árabe.
• La llamada Primavera de Praga.
• Los eventos de mayo de 1968 en Francia.
• La guerra de Vietnam.
• La ruptura China-URSS.
• La política estadounidense de Ronald Reagan.
• La llamada Perestroika y la Glasnost soviéticas.

Política de sustitución de importaciones
La Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) fue una estrategia de los países en vías de desarrollo, y proponía sustituir los productos que normalmente el país importaba –que traía de fuera, comúnmente productos manufacturados en el extranjero y adquiridos por el país en vías de desarrollo–, por productos “sustitutos” que se podían fabricar de manera “local” en la región. Este tipo de política es muy similar a la que propone el mercantilismo, que planteaba hacer más grandes las exportaciones e ir reduciendo las importaciones para acrecentar las riquezas internas del país.
Lo anterior se produjo gracias a la Segunda Guerra Mundial, la cual favoreció en gran medida la generación de infraestructuras y políticas arancelarias de carácter proteccionista, así como la reducción de los impuestos a las nacientes naciones. La ISI tuvo varios fundamentos:

• Una política industrial activa que aportó una parte económica dirigida hacia los productos “sustitutos” de los que se traían del exterior.
• La creación de barreras de comercio –altos aranceles, comúnmente llamados impuestos por exportación o importación de diferentes mercancías.
• Una política monetaria que siempre mantuvo alto el tipo de cambio.
• Una inversión pública y privada a un ritmo alto que propició, sobre todo en la segunda mitad de la década de los 50, que las industrias petroquímica y siderúrgica crecieran gracias a su importancia para la economía del país.
• El aumento de la producción de artículos de consumo tales como transportes y aparatos electrodomésticos, entre otros, que fueron marcando vanguardia modernista a la vez que tecnológica.

Creación de Ciudad Universitaria
Ciudad Universitaria (CU) es un conjunto de edificios y de espacios arquitectónicos que conforman el campus de la UNAM, en el Pedregal de San Ángel, al sur de la Ciudad de México. Anteriormente, las escuelas, facultades y demás edificios administrativos de la antigua Universidad Nacional se encontraban en el centro histórico de la Ciudad de México.
A lo largo de los años, se acarició la idea de tener los edificios universitarios juntos en un mismo espacio, pensamiento que se vio plasmado en una tesis profesional presentada en la Escuela Nacional de Arquitectura en 1928 la cual se tituló “Ciudad Universitaria”. En 1943, el gobierno federal expropió varias hectáreas de terreno al sur de la capital, que por su lejanía se encontraban básicamente fuera de la ciudad, pero no fue hasta el 11 de septiembre de 1946, cuando el rector Salvador Zubirán formó la Comisión de la cu –compuesta por universitarios y funcionarios de gobiernos–, que convocó a un concurso arquitectónico para seleccionar las propuestas arquitectónicas. La comisión designó como directores del proyecto a los arquitectos Mario Pani Darqui, Enrique del Moral, Domingo García Ramos y Mauricio M. Campos, quienes a su vez se encargaron de nombrar a todos los demás arquitectos que proyectaron los edificios de la moderna cu. Cabe destacar que además de los numerosos arquitectos que intervinieron en la macro obra, también participaron artistas de la plástica mexicana como David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera.

Instituto Nacional Indigenista (INI)
Miguel Alemán Valdés creó el Instituto Nacional Indigenista (INI). Se ha comentado después de varios estudios que la gran cantidad de inconsistencias de carácter sistémico en los inicios del instituto ha provocado que no exista una historia “oficial” escrita al respecto; pero podemos comentar brevemente que sus orígenes se remontan al periodo posrevolucionario en el que, como sabemos, existía una marcada preocupación por la situación agraria y del campesinado, que en su mayoría era indígena.
Es de destacar el nacimiento paulatino de instituciones como el Departamento de Antropología de la Secretaria de Agricultura (1917) y el Departamento de Educación y Cultura para la Raza Indígena (1921); la evolución que tuvieron las escuelas rurales dirigidas principalmente hacia los indígenas del país al transformarse en las llamadas Casas del Pueblo (1923), que hoy día permanecen como Casas de la Cultura–; la fundación de la Casa del Estudiante Indígena, que también alojaba a los indígenas en 1924 y que posteriormente recibió el nombre de Internado Nacional de Indios; el nacimiento del Departamento de Escuelas Rurales de Incorporación Cultural Indígena (1925); el Departamento Autónomo de Asuntos Indígenas (1935-1936); la creación de la Secretaría de Educación del Departamento de Educación Indígena (1937), incluso hoy día hay una carrera en la upn relacionada: Educación indígena. Otro dato relevante es el hecho de que en 1947 se sustituyó al Departamento Autónomo de Asuntos Indígenas por la Dirección General de Asuntos Indígenas, que dependía de la sep.
Debemos mencionar que también hubo participación de varios actores sociales destacadísimos en el ámbito cultural del país, uno de ellos fue el arqueólogo Alfonso Caso, quien años atrás había fomentado la creación del INAH (1938); además del historiador Luis Chávez Orozco, el antropólogo Manuel Gamio y el educador Moisés Sáenz, quienes participaron en la organización del Primer Congreso Indigenista Interamericano (1940), y en la creación y dirección inicial del Instituto Indigenista Interamericano (1940), que puede considerarse como el antecesor inmediato del ahora desaparecido INI.
Como ya mencionamos, el INI nació bajo el gobierno de Miguel Alemán como un organismo descentralizado del gobierno federal, a raíz de todo el legado –estudios y datos antropológicos, así como arqueología conservada– que las instituciones anteriores habían dado al México moderno de la década de los 40, y utilizó todos estos elementos como una forma de “orientación” hacia su política y, evidentemente, hacia una construcción nacionalista diferente.
Durante su actuación, el INI realizó todo tipo de actividades: culturales y educativas, planeaciones de caminos y construcción de puentes colgantes entre comunidades, creación de radiodifusoras indígenas, capacitaciones para el campo, desarrollo de la medicina tradicional, etc.

Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA)
El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura o INBAL, también conocido como INBA, es una institución mexicana dedicada a difundir y fomentar actividades artísticas y culturales por todo el país, incluyendo el ámbito educativo.
El INBA fue inicialmente una idea proyectada por Miguel Alemán Valdés y dependía originalmente de la Secretaría de Educación Pública (SEP); antes de 1946 tuvo nombres diferentes como Dirección General de Educación Extraescolar y Estética y antes de este se llamaba Departamento de Bellas Artes.
Al iniciar el año de 1946, el licenciado Alemán, quien encabezaba el Comité Nacional Alemanista, que congregaba a la Comisión Cultural, propuso el plan de Bellas Artes como parte de su campaña a la presidencia de la República, con un conjunto de ideas encaminadas a atender la oferta y la demanda cultural en el país.
El INBA inició actividades en 1950, previamente se habría de elaborar el Plan de Bellas Artes el 1 de julio de 1946, el cual incluía un Proyecto de Ley Orgánica del Instituto Nacional de Bellas Artes, un esquema organizacional y funcional del instituto, los planos para la construcción de edificios de Bellas Artes y un proyecto presupuestal para darle movilidad a todas estas ideas.

Política anticomunista
Es muy interesante analizar la política anticomunista que se implementó en México a raíz de la invasión comunista en Europa durante el tiempo de la Guerra Fría. Esta doctrina llamada “de contención al comunismo” y creada en el año de 1947 fue impulsada para detener el expansionismo de la URSS sobre Europa; posteriormente, esta misma doctrina pasó a Asia y luego a América Latina que, evidentemente, debía mantener una postura anticomunista, dada la vecindad con los estadounidenses, que en ese momento no deseaban que el comunismo se instalara a nivel mundial. La idea era combatir a toda costa la expansión de las ideas comunistas en tierras capitalistas, así como anular cualquier tipo de movimiento de índole social que pudiera llevar a la práctica de ideas comunistas.
Básicamente, la persecución de este tipo de ideas se realizó mediante el espionaje, que buscaba fundamentalmente aplacar cualquier atisbo de política o ideología comunista en América. Uno de los objetivos de esta cacería de brujas fue también restarle influencia política a los partidarios del nacionalismo económico quienes, de crecer, podrían representar una amenaza en el futuro para los Estados Unidos.
Aquí, en México, esta persecución se dirigió principalmente hacia los integrantes del movimiento comunista en el país, reconocidos marxistas y hacia los personajes simpatizantes del ex presidente Lázaro Cárdenas –debido a sus ideas revolucionarias y por supuesto socialistas, como ya hemos analizado– y de Vicente Lombardo Toledano (1894-1968), dirigente obrero de izquierda ampliamente conocido por su ideología. De tal suerte que teníamos dos bandos: los que le apostaban al desarrollo y al crecimiento económico favoreciendo siempre a la iniciativa privada, además de abrirles campo a los estadounidenses en materia comercial, y por el otro, los comunistas, es decir, cardenistas y lombardistas, además de otros personajes de la izquierda mexicana como los fundadores e integrantes del Partido Comunista Mexicano (PCM), entre ellos, el líder ferrocarrilero Valentín Campa Salazar (1904-1999) y Narciso Bassols (1897-1959), quienes pugnaban por mejorar los niveles de vida de las personas, privilegiar la formación de una burguesía nacionalista, fortalecer la intervención del Estado en los asuntos económicos, políticos y sociales del país y restringir la participación de la iniciativa privada y extranjera.

Programa Bracero
Este programa nació con Miguel Alemán y abarcó el periodo de 1942 a 1964. El presidente Alemán siempre buscaba beneficiar a los estadounidenses con mano de obra barata, pues durante la Segunda Guerra Mundial, mientras los soldados estadounidenses peleaban en Europa en los campos de batalla, obreros y campesinos mexicanos realizaban el trabajo industrial y agrario. Casi 5 millones de mexicanos comenzaron a laborar en los campos agrícolas estadounidenses convirtiendo la agricultura en una de las más jugosas –rentables– de todo el mundo hasta ese momento. Campesinos de áreas rurales como Coahuila, Durango y Chihuahua, tras el abandono del campo al terminar la Revolución mexicana, en la década de 1930, se enfrentaron a una inminente hambruna y a la falta del trabajo, de tal suerte que se vieron obligados a salir de sus lugares de origen en busca de nuevas y mejores oportunidades para alcanzar niveles y calidad de vida diferentes.
El 4 de agosto de 1942, los presidentes de Estados Unidos y México –Franklin Delano Roosevelt y Manuel Ávila Camacho, respectivamente–, instituyeron y firmaron el Programa Bracero, con él se daba plena entrada a territorio estadounidense a todo mexicano que deseara trabajar en los campos de cultivo, abriéndose así una posibilidad económica para todos aquellos que en su patria no tenían acceso a mejores condiciones de vida. El programa duró más de dos décadas.
También es importante destacar que los braceros calificados que trabajaban en suelo estadounidense sufrieron discriminación y abusos, por lo que organizaron un movimiento para oponerse al maltrato, pero fue duramente reprimido; incluso llegaron a ser atacados por grupos xenofóbicos extremistas de la raza blanca como el Ku Klux Klan (kkk).

Migración del campo a la ciudad. Crecimiento urbano
Miles de personas migraron –además de ir hacia los Estados Unidos para beneficiarse con el Programa Bracero–, del campo a grandes ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, buscando una alternativa para mejorar sus condiciones y calidad de vida. Este crecimiento desmedido de las urbes generó muchísimos conflictos y consecuencias para estas ciudades: desempleo, marginación, cinturones de miseria, falta de servicios en algunos lugares, contaminación ambiental y delincuencia, entre otros problemas. Las migraciones son un fenómeno demográfico muy complejo y tienen sus orígenes en varios factores que son difíciles de evaluar debido a su heterogeneidad; el origen de este fenómeno tiene diversas causas:

• Causas políticas: exiliados políticos, perseguidos por sus ideas disidentes.
• Causas culturales: las oportunidades educativas son un factor de peso, al existir migración de la población rural a las ciudades en busca de planteles educativos.
• Causas socioeconómicas: búsqueda de mejores condiciones de vida.
• Causas familiares: familias que migran buscando mejores condiciones para sus hijos.
• Otras causas: por guerras o conflictos internacionales y por catástrofes como terremotos, tsunamis, epidemias, ciclones, etc.

Sindicalismo
Con Alemán Valdés el sindicalismo tuvo un papel fundamental en el logro de las acciones emprendidas por la lucha obrera en México, aunque su política se califica como “antiobrera” y muy represiva hacia los movimientos sindicales, contenidos por la fuerza pública. Estos movimientos se produjeron debido a los bajos salarios y a la antidemocracia sindical que el mismo gobierno fomentaba al imponer líderes espurios y corruptos en los sindicatos para servir a sus fines. Se comenta que con Alemán Valdés, México entró a una interminable vorágine de corrupciones y favoritismos de todo tipo, estigma que hasta el día de hoy, el país no ha podido arrancar de sus entrañas.

Auge del cine mexicano
Durante el régimen de Miguel Alemán Valdés, el cine mexicano tuvo un auge no solo a nivel nacional sino también a nivel internacional, producto del desarrollo económico del país como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Durante estos años México incursionó en nuevas formas de hacer cine, bajo la influencia de nuevas corrientes estéticas que llegaron principalmente de Europa, como el neorrealismo italiano. Además, es interesante observar cómo esta naciente industria se organizó para ser cada vez más sólida a través de:

• Ley de la Industria Cinematográfica: contemplaba asuntos como la promoción y la censura de ciertos filmes –posteriormente entrará la Secretaría de Gobernación a regular estos aspectos.
• Creación de un Banco Nacional Cinematográfico, vamos a ver el nacimiento de muchas películas nacionales e internacionales (principalmente coproducciones con Estados Unidos, Italia, Francia y España, por mencionar algunos).
• Nacimiento de nuevos estudios cinematográficos y de importantes directores de proyección internacional como Emilio “El Indio” Fernández, el maestro Luis Buñuel con su inolvidable cinta Los Olvidados, el cine urbano de Alejandro Galindo, Julio Bracho y su obra rural, los trabajos cinematográficos de Ismael Rodríguez y de uno de sus actores más reconocidos en México y el mundo: Pedro Infante.
Igualmente se produjeron en esta época algunos elementos del cine alemanista, como el llamado “cine de arrabal” y el “cine cabaretil”. Además nació un cine cómico o de comedia con personajes inolvidables como Cantinflas y Tin Tan. También en este momento destacaron María Félix y Luis Aguilar.

3.- Adolfo Ruiz Cortines
Llegó a la Ciudad de México a los 22 años y muy pronto se interesó por la política. Luchó al lado del ingeniero Alfredo Robles Domínguez (1876-1928) contra el gobierno dictatorial de Victoriano Huerta tras el asesinato de Madero en 1913. Robles Domínguez fue nombrado gobernador del Distrito Federal gracias al Ejército Constitucionalista y el joven Ruiz Cortines estuvo a su lado ocupando cargos administrativos que se alargaron hasta la gubernatura del Distrito Federal de Heriberto Jara. Tras el triunfo del Constitucionalismo, Ruiz Cortines desempeñó numerosos cargos públicos que en 1920 lo llevaron a apoyar el Plan de Agua Prieta.
En 1944 fue gobernador de Veracruz y ya en 1946 tuvo a su cargo la moderna Secretaría de Gobernación dentro del gabinete de Miguel Alemán Valdés, al cual abandonó para preparar en 1951 su campaña presidencial como candidato del PRI, donde resultó vencedor de la contienda y llegó al cargo de presidente el 1 de diciembre de 1952.
Ruiz Cortines se destacó por haber administrado la nación cuando enfrentaba los embates de los Estados Unidos –que trataba de imponer sistemas dictatoriales en América Latina– y convertir al campesinado en un pilar de la ya establecida industria económica mexicana, caracterizada por proporcionar mano de obra y materia prima baratísima. Por otro lado, impulsó la inversión extranjera, beneficiando siempre los intereses del capital estadounidense que para este momento había adquirido una enorme fuerza en todo el mundo.
En otros ámbitos, durante este periodo finalizó la Guerra de Corea y se produjo un fuerte desequilibrio en la balanza de pagos que llevó al gobierno, entre otras cosas, a devaluar el peso mexicano con respecto al dólar. En Europa, Bélgica, Francia, Luxemburgo, los Países Bajos, Italia y la República Federal Alemana firmaron el Tratado de Roma y se estableció así otro gran aliado del capitalismo que comenzó a ser global: la Comunidad Europea. México siempre mantuvo una política de neutralidad ante la Guerra Fría.
El 17 de octubre de 1953 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma al artículo 34 Constitucional, donde se otorgaba el derecho a todas las mujeres de México mayores de edad para sufragar su voto en las diferentes elecciones del país. Cinco años más tarde, en 1958, se creó el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); además se lograron algunas reformas a la construcción, se ampliaron las vías férreas, se impulsó la educación y la salubridad pública, se estableció el derecho al aguinaldo y además se creó un innovador Seguro Agrícola Integral para los trabajadores del campo.
Cabe destacar que en el sexenio de Ruiz Cortines, en el ámbito cultural, nuestro cine mexicano tuvo que enfrentarse a la competencia desventajosa de la masificación de la televisión a nivel mundial. La creación de Telesistema Mexicano en el medio televisivo fue una fuerte competencia para el ambiente cinematográfico. Las taquillas se comenzaron a “congelar” y se produjo el cierre de algunos estudios cinematográficos. Nació así el cine independiente; la producción de las llamadas series, las cuales fueron una completa innovación por parte de los desaparecidos Estudios América; el llamado “cine de rumberas” y su posterior decadencia; el mito de luchador “El Santo” y su filmografía; el cine de revista musical; el cine cómico y las nuevas telenovelas. Se destacaron directores como Roberto Gavaldón, Fernando Méndez, Luis Buñuel y Alejandro Galindo

Programa Económico de Desarrollo Estabilizador
Este programa fue un modelo económico que operó en México desde 1954 hasta 1970 y buscaba crear una estabilidad económica por medio de un desarrollo económico continuo. Estabilidad económica que pretendía mantener la economía del país apartada o alejada de la inflación, la falta de equilibrio en la balanza de pagos, de las devaluaciones de la moneda ante el dólar y de otros factores que pudieran restar equilibrio a la estabilidad macroeconómica del país. En este ámbito, el programa impulsó la industria de los hidrocarburos y la industria eléctrica, al igual que la industria pesquera, pero cabe destacar que el campo quedó descuidado, cuando se dejó de lado la producción agrícola del país, su incentivación, así como su posterior comercialización y distribución.
La Constitución de 1917 encargaba al Estado el desarrollo económico del país tomando en consideración su papel como rector económico y a la vez como regulador y distribuidor de la riqueza nacional; por lo tanto, toda la actividad financiera que se desempeñó aún hasta finales de la década de 1970 se dirigió hacia la atención de los ingresos del Estado como medios para incentivar el desarrollo económico e industrial del país, debido a los vencimientos de deuda al final del periodo de desarrollo estabilizador. El sistema entró en una crisis, primero de pagos y después de cual aún hoy México no ha salido.
Este modelo se ha considerado por algunos autores de la historia económica como un modelo “clon” de su predecesor el de Sustitución de Importaciones, ya antes analizado, pues para su creación se usó básicamente la misma estructura. Los sexenios que abarca son los de: Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz.

Derecho al voto de la mujer
Es necesario comprender que en un primer momento, el movimiento por reformar política, social y económicamente la situación en que vivían las mujeres, promovió a la vez su derecho al voto y abogó por un sufragio igualitario, es decir, por nulificar la diferencia de género para emitir una votación política y no hacer este evento exclusivo de los hombres. El primer país de América Latina en el que la mujer pudo ya votar fue Uruguay (gracias a la creación de la Constitución plebiscitada de 1917) y sexto lugar en el mundo.
Para el caso de México, el otorgamiento de los derechos políticos a las mujeres (derecho a sufragar), se puso en marcha durante el gobierno del presidente Ruiz Cortines, quien con ello abrió una gran historia en el camino de la política para las mujeres, sobre todo porque no solo podían votar sino también ser votadas para cargos de elección popular, lo cual le dio al país un estatus diferente de democracia y de aplicación de la igualdad política y de género. Hay que recordar que fue con Miguel Alemán Valdés que las mujeres participaron por primera vez en comicios municipales.

Devaluación del peso
Este fenómeno propiamente de la economía es producto de la pérdida de valor que sufre nuestra moneda nacional frente a la tasa cambiaria del dólar a lo largo de una determinada línea o periodo de tiempo. Las devaluaciones son provocadas por una elevada inflación económica generada por emitir muchísimo más dinero que el que puede sostener el PIB del país, este “exceso de dinero que se emite” muchas de las veces es producto de las deudas públicas de los gobiernos y la mala administración política-económica de la nación.
Durante el periodo de Adolfo Ruiz Cortines el valor del peso con respecto del dólar era de 12.50 pesos el dólar.

Movimiento magisterial de 1958 y ferrocarrilero de 1958-1959
El movimiento magisterial de 1958 consistió en un concatenamiento de huelgas y movilizaciones sociales con mucha participación de intelectuales, maestros, profesionistas y el sector obrero, duramente reprimidos por el gobierno federal mexicano. Este movimiento estuvo encabezado por Othón Salazar (1924-2008), cuando este, en el año de 1956, comenzó la movilidad del llamado Frente Sindical Magisterial, organizando la lucha del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE) para buscar mejoras salariales e influenciado profundamente por los movimientos sindicales recién gestados por los telegrafistas, ferrocarrileros y médicos; así, los maestros de primaria demandaron a la SEP un aumento salarial de 14% que de no cumplirse los llevaría a la huelga. Esta situación tiene su antecedente en las demandas posrevolucionarios generadas en el Cardenismo que jamás fueron satisfechas.
El movimiento ferrocarrilero de 1958-1959 fue un conflicto gravísimo para la vida económica y sindical del país, provocado por el gobierno a consecuencia de las condiciones en que los trabajadores del sector se encontraban, y fuertemente reprimido. Al movimiento se unieron trabajadores del movimiento telegrafista y electricista, quienes compartían las mismas demandas. Como resultado fueron encarcelados más de cinco mil activistas de todos los gremios, incluidos los líderes Valentín Campa Salazar (1904-1999) y Demetrio Vallejo (1910-1985).

4.- Adolfo López Mateos
El periodo de gobierno de Adolfo López Mateos también es llamado de consolidación estabilizadora. López Mateos nació en Atizapán de Zaragoza en el año de 1910 y murió en la Ciudad de México en el año de 1969; fue militante del PNR y posteriormente del PRI, en 1946 se convirtió en senador y después, en 1952, dirigió la campaña de Ruiz Cortines y cuando este llegó a la presidencia ocupó el cargo de Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales entre 1952 y 1957.
Al ser elegido como presidente de la República recibió al país con un enorme conflicto económico de carácter inflacionario y por consecuencia, un aumento económico en el llamado entonces “coste de la vida” –hoy día podríamos llamarlo el “aumento económico en la calidad de vida”. Durante su gestión la economía se basó en el liberalismo económico de mercado, que favoreció el ingreso al país del capital norteamericano –estadounidense principalmente–, y a su vez nacionalizó la industria eléctrica y química. Durante su gestión sucederán eventos importantes en el ámbito internacional como el triunfo de la Revolución cubana que derrocó al gobierno militar del dictador Fulgencio Batista.

Reforma Electoral
Durante el sexenio de Adolfo López Mateos existió la imperiosa necesidad de reactivar la economía del país y para esto era necesario una estabilidad política formal; para lograrla era imprescindible una reforma electoral que garantizara la legitimidad de los partidos reconocidos oficialmente hasta ese momento: Partido Acción Nacional (PAN), Partido Popular Socialista (PPS), Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM).

Nacionalización de la industria eléctrica
La industria eléctrica había desempeñado un papel muy importante en los procesos de industrialización y de gran valor estratégico para el desarrollo social y económico del país. La nacionalización de la industria eléctrica se inició en 1960 durante el sexenio del Presidente Adolfo López Mateos conforme al principio de que el servicio público de suministro de energía eléctrica no debía estar en manos de compañías extranjeras. Para nacionalizar la industria eléctrica, el Ejecutivo Federal inició negociaciones para la compra total de las acciones de las empresas que suministraban la energía eléctrica, y además, eliminó las concesiones que tenían industrias y empresas extranjeras.

Devolución de El Chamizal
En el año de 1963 se exigió a los Estados Unidos de América la devolución a México de la región fronteriza llamada El Chamizal, localizada entre las ciudades de El Paso, Texas y Ciudad Juárez, Chihuahua, años atrás perdida “geográficamente”. El cauce del río Bravo –frontera natural– se ha caracterizado históricamente por tener un caudal sumamente irregular, pues de acuerdo al terreno y clima cambia varias veces su trayecto. Como resultado de esto, durante una crecida que afectó a Ciudad Juárez en 1864, quedó del lado estadounidense esta franja de territorio mexicano. Esta irregular situación geográfica y por ende política generó un largo conflicto – y litigio– entre el gobierno mexicano y el de Estados Unidos para recuperar dicho territorio.
En 1963 se realizó una Convención Bilateral donde se trató de nuevo el tema de la devolución de El Chamizal, y finalmente se llegó a un acuerdo entre ambos países. Siendo presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Jonson, el 28 de octubre de 1967 se entregó esta porción de tierra a la nación mexicana.

Creación del ISSSTE y la CONALITEQ
En 1959, en una ceremonia en el Palacio de Bellas Artes, el presidente Adolfo López Mateos anunció que presentaría al Congreso de la Unión la iniciativa de Ley que daba origen al ISSSTE; así, la Dirección General de Pensiones Civiles y de Retiro se transformó en 1960 en el ISSSTE, para ofrecer una eficaz protección social a los grupos económicamente más débiles y que más requerían de los servicios que se implantaban.
En la actualidad el ISSSTE atiende a más de dos millones de trabajadores y a más de cuatro derechohabientes por trabajador en promedio, y actualmente se benefician de sus servicios más de diez millones de mexicanos.
En el año de 1959 se creó también la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG), con el fin de publicar los libros de texto para los educandos del nivel primaria de todo el país, y así lograr la unidad a través de una educación común, donde se evitaba la diversidad de enfoques en los contenidos, propia de los textos comerciales y se inculcaba el amor a la patria.

Movimiento de Rubén Jaramillo
Rubén Jaramillo fue un morelense que se unió a las filas del zapatismo desde que tenía 14 años y que después de terminar la Revolución mexicana se mantuvo en pie de lucha. Defensor de los derechos humanos y líder agrarista, pactó grandes logros para los campesinos. Apoyado por el presidente Cárdenas, fundó el Banco Ejidal y el Ingenio Azucarero de Zacatepec. Incansable protector del reparto de tierras y de los derechos de los ejidatarios que cultivaban la caña, y perseguido por ello por los terratenientes.
El movimiento jaramillista fue un movimiento armado que se mantuvo activo desde las montañas de Morelos, hasta que Adolfo López Mateos convenció a Jaramillo de dejar las armas, pero cuatro años más tarde, en 1962 fue apresado por el ejército y la policía junto con su esposa y sus tres hijos y fueron cobardemente asesinados en Xochicalco.

5.- Gustavo Díaz Ordaz
Nació el 12 de marzo en Ciudad Serdán, Puebla y se graduó en la carrera de leyes a los 26 años en el Colegio del estado de Puebla. Tuvo en su haber varios cargos públicos de carácter administrativo antes de entrar a formar parte del Congreso Nacional –hoy Cámara de Diputados–, primero como diputado (1943-1946) y después como senador (1946-1952). Posteriormente fue Secretario de Gobernación desde finales de 1958 hasta finales de 1963, durante el gobierno de Adolfo López Mateos. Fue un líder conservador de su bancada dentro del PRI y asumió la silla presidencial el 1 de diciembre de 1964.
Entre sus acciones de gobierno se encuentran:

• Fomento al desarrollo económico del país.
• Creación de un Plan Agrario Integral además del impulso a la industrialización rural así como la creación de obras de irrigación para el campo.
• Firma del tratado de Tlatelolco, el cual es la iniciativa mexicana para crear en América Latina la Organización para la Proscripción de Armas Nucleares de América Latina (OPANAL).
• Inicio de las obras del metro de la Ciudad de México.
• Derecho al voto a los jóvenes de 18 años.
• Promulgación de una Nueva Ley Federal del Trabajo, con el propósito de mejorar la situación laboral de los trabajadores y obreros en general.
• Organización de las Olimpiadas de México 1968
• Intervención en la llamada Matanza Estudiantil del 2 de octubre en Tlatelolco.

Influencia de la Revolución cubana y los movimientos estudiantiles de los 60
Los ideales de la Revolución cubana alimentaron en México la posibilidad de un cambio en el estado económico, político, social y cultural para beneficiar a las mayorías y satisfacer las múltiples carencias que año con año parecían magnificarse.
Los movimientos sociales registrados en el país hasta ese momento no habían logrado disminuir la brecha social que cada vez era más acentuada, ni tampoco habían podido lograr el reparto equitativo de las riquezas ni garantizar servicios de salud, vivienda y educación para todos por igual.
De esta manera, los jóvenes encontraron en los ideales de lucha, igualdad y justicia de la Revolución cubana el eco para expresar sus propias inconformidades, cuestionando el orden establecido y tratando de sentar las bases para un nuevo régimen social. Si los líderes revolucionarios cubanos habían podido desafiar a la potencia más fuerte del momento (Estados Unidos) y cambiado el orden de las cosas en pro de un Estado más igualitario, ¿por qué en México esto no podía lograrse?, se preguntaban los jóvenes pertenecientes a los movimientos estudiantiles. Una de las tantas frases que pronunciaría al respecto el comandante argentino Ernesto “Che” Guevara, –líder e ícono emblemático de la Revolución cubana por sus ideales, humanismo y su espíritu de lucha– fue: “Aquí está una de las tareas de la juventud: empujar, dirigir con el ejemplo la producción del hombre de mañana. Y en esta producción, en esta dirección, está comprendida la producción de sí mismos.”

El Milagro mexicano
El periodo de 1930 a 1970 fue denominado por los historiadores y economistas como el Milagro mexicano, una etapa de crecimiento económico acelerado estimulado por el modelo Industrialización con la Sustitución de Importaciones (ISI), el cual protegía y promovía el desarrollo de la industria nacional. A través del modelo ISI, el país experimentó un auge económico en el que las industrias expandieron rápidamente su producción. Algunos cambios importantes en la estructura económica incluyeron:

• Distribución gratuita de la tierra a campesinos bajo el concepto del ejido.
• Nacionalización de las industrias petrolera y ferroviaria.
• Incorporación de los derechos sociales en la Constitución.
• Nacimiento de los grandes sindicatos de obreros.
• Modernización de la infraestructura.

En 1970, el PIB era seis veces superior al de 1940, mientras que la población solo se duplicó en el mismo periodo de tiempo.
Para proteger la balanza de pagos, el gobierno ejerció políticas proteccionistas y aumentó el crédito privado a la industria a través de Nacional Financiera (NAFINSA).
El modelo ISI llegó a su última expansión a finales de la década de 1960, culminando en el reconocimiento del desarrollo mexicano con la elección de la Ciudad de México como sede de los juegos olímpicos de verano.
Durante la década de 1970, frente a una posible recesión económica, y al tratar de dar una respuesta a las demandas sociales de la población, las administraciones de Echeverría y López Portillo buscaron la forma de reavivar la economía e introdujeron el desarrollo social en sus políticas, lo cual requirió un mayor gasto público. Con el descubrimiento de nuevos yacimientos petroleros, cuando los precios del petróleo se encontraban en máximos históricos y las tasas de interés en mínimos, el gobierno aceptó préstamos de los mercados internacionales para invertir en la compañía estatal petrolera, la cual parecía proveer un ingreso de largo plazo para financiar el bienestar social en un plan que se nombró Plan de Desarrollo Compartido. De hecho, este método produjo un aumento considerable del gasto social, y el presidente López Portillo anunció que había llegado el tiempo para “administrar la prosperidad”. El plan, sin embargo, fue muy ineficiente y su administración estuvo acompañada de un manejo inadecuado de los recursos y de inflación.

Autoritarismo, disidencia política, movimientos sociales
Al llegar a la presidencia, Gustavo Díaz Ordaz dejó muy clara su forma de gobernar, estableciendo que sería un gobierno fuerte, represivo y autoritario: la palabra del presidente era ley. Cabe destacar su intervención en contra del movimiento estudiantil, el cual acabó el 2 de octubre de 1968 en una cobarde matanza de estudiantes y público en general en la llamada Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Es curioso resaltar que este mismo sitio histórico ha sido mudo testigo de antiguas matanzas, levantamientos y movimientos de resistencia indígenas antes y después de la Conquista española; a Ordaz y Echeverría les tocó repetir esta trágica historia haciendo correr ríos de sangre en esta plaza.
Ordaz no deseaba que una “minoría” de estudiantes “revoltosos” le “arruinaran” a México y al mundo la Olimpiada de México 68, incluso se afirma que este suceso aceleró el declive del llamado Milagro mexicano.
Con el paso del tiempo se han ido generando muchas versiones del trágico suceso pero lo cierto es que este conflicto se originó en un partido de fútbol americano entre la Vocacional 2 y la preparatoria Isaac Ochotorena, donde la disputa entre estudiantes fue tan violenta que irrumpió la policía derribando la puerta de la preparatoria con un “bazucazo”, que provocó la muerte de varios estudiantes que hacían resistencia en el citado plantel –los medios de comunicación de la época manejaron la idea de que los jóvenes murieron por haber consumido tortas envenenadas. Desde el corazón de CU la protesta del rector Javier Barros Sierra no se dejó esperar, argumentando el respeto a la autonomía de la universidad. Esta situación generó varias marchas de protesta importantísimas, destacándose particularmente la Marcha del Silencio, paros estudiantiles y la Huelga Estudiantil Universitaria, de donde emergió el Colectivo Estudiantil Universitario (CEU) y el Consejo Nacional de Huelga (CNH), además del apoyo incondicional de la Universidad Autónoma Chapingo.
Se comenta que 1968 no solo fue un año de apertura de conciencias, críticas al sistema y manifestación de inconformidades sociales, sino también, y desafortunadamente, el punto neurálgico y embrionario del nacimiento del llamado porrismo que el PRI supo manejar muy maquiavélicamente a través de su operador Alfonso Torres Saavedra, “El Johny”, quien creó las organizaciones porriles Federación de Estudiantes Politécnicos (FEP) y el Frente Nacional de Estudiantes Técnicos (FNT), del que posteriormente nació la Organización Democrática de Estudiantes Técnicos (ODET).

Ciencia, educación y cultura
Debemos recordar que el país había sufrido ya algunos cambios en otras esferas: el fin del llamado Milagro mexicano y del Desarrollo Estabilizador, provocado en gran medida por los trágicos sucesos de 1968. Este periodo desde el punto de vista cultural, se caracterizó por una gran apertura de temáticas nunca antes vistas en el cine, así como por tener la presencia del Estado para censurar y reprimir todo aquello que se encontraba fuera de lo que se consideraba decente y permitido, pues en aquel entonces la comunidad artística denominaba a este tipo de expresiones como “contraculturales o contracultura”.

El cine de la época de oro
Con Ordaz se produjo un nuevo desarrollo de la industria cinematográfica en el país y el cine sufrió una suerte de metamorfosis nunca antes vista. Se llevaron a cabo las siguientes acciones:

• Fundación de organismos como PROCINEMEX.
• Primeros concursos de Cine Experimental del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC), 1964-1965.
• Creación del grupo Cine 70.
• Nacimiento del grupo Cine Independiente.
• Inauguración de los estudios San Ángel Inn para la televisión independiente de México (Canal 8 desapareció posteriormente).

Además, se observó algo muy curioso en las nuevas propuestas fílmicas, la influencia del movimiento estudiantil de 1968 se plasmó en los contenidos o elementos fílmicos y surge el llamado cine estudiantil, el cine independiente y el cine marginal, asimismo se realizaron creaciones muy curiosas con fuerte influencia anglosajona como el cine de historietas y el cine western o de vaqueros.

Literatura
Durante este sexenio se implementaron numerosos programas de difusión cultural, en música, artes plásticas, literatura, teatro, etc. Posterior a la efímera explosión literaria posrevolucionaria se desarrollaron entre 1915 y 1930 dos corrientes: el estridentismo y el movimiento de los contemporáneos –de este último resalta Los de abajo, de Mariano Azuela– pero no fue hasta ya avanzada la primera mitad de la década de 1940 cuando se conocieron nuevos géneros como la narrativa realista, la novela indigenista y la que retomaba el existencialismo mexicano en torno al ser y a la cultura nacional.
En el año de 1947 una obra llamada Al filo del agua, del escritor Agustín Yáñez inició el movimiento denominado novela mexicana contemporánea, y en el periodo 1947-1961 en la literatura destacaron narradores como Juan José Arreola, Juan Rulfo, Carlos Fuentes y poetas como Rosario Castellanos y Rubén Bonifaz Nuño. Con estos personajes vivimos en América el nacimiento de un gran movimiento literario denominado el boom latinoamericano, movimiento que logró la conjunción de grandes plumas latinoamericanas del momento y fundamentaba mucho de su quehacer en la experimentación con la novela. En este movimiento se encuentran escritores de la talla de: Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y el mexicano Carlos Fuentes.

Música
En México tenemos varios géneros musicales unos muy conocidos –populares–, y otros muchas veces completamente desconocidos; el XX fue un siglo de mucha hibridación y experimentación de estilos como la música folclórica y los llamados “folcloristas”; la fusión de música prehispánica y la experimentación con instrumentos clásicos; la música mexicana moderna también llamada pop (con una infinidad de estilos para todos los gustos), entre otros.

Danza
En el rubro de danza, lo que resalta en este periodo es su incursión por varios tipos de evoluciones conceptuales. El Ballet de Bellas Artes, antes llamado Grupo de Waldeen estrenó con música de Silvestre Revueltas La coronela, la cual se inspiraba en los grabados de José Guadalupe Posada. Otra obra que estrenó la compañía fue La paloma azul.
En 1943, con el movimiento de la danza moderna en ascenso, se fundó el Ballet de la Ciudad de México, que tuvo como antecedente la Escuela de Danza, allí surgió una de las bailarinas más importantes de México: Gloria Campobello, cuya obra maestra fue Obertura Republicana, finamente musicalizada por Carlos Chávez. Esta obra fue inspirada en el trabajo poético de Martín Luis Guzmán.
Existió un conflicto en la danza en México debido a la gran variedad de escuelas y de estilos, sobre todo con la rivalidad que se había generado entre el grupo de Waldeen, de Guillermina Bravo y Ana Mérida y otro nuevo grupo llamado Sokolovas, formado por Lin Duran y Amalia Hernández. Las fuertes personalidades de estos dos grupos crearon bandos contrarios, pero al conjuntarse ya todos como ballet Waldeen se calmaron los ánimos. Al respecto, se manejó lo siguiente: “En el programa de mano reconocían a Waldeen como la iniciadora de un ballet mexicano que asimilando la esencia de las danzas tradicionales, tuviera alcances universales.”
Para 1947 uno de los eventos más importantes en el ámbito cultural fue la creación de la Academia de Danza Mexicana dirigida por Guillermina Bravo y con la subdirección de Ana Mérida. Desde su fundación hubo lamentables e irremediables diferencias artíticas –y hasta políticas –entre estos dos personajes; tenían distintos criterios artísticos sobre el camino que la danza mexicana debía seguir; por ejemplo, Bravo postulaba una idea de danza comprometida pero a la vez menos formal. Posteriormente, un grupo abandonó la compañía y junto a Bravo fundaron en 1948 el Ballet Nacional de México.

Arquitectura
Numerosas obras arquitectónicas se han construido en México contemporáneo, entre ellas:

• 1952, Ciudad Universitaria. México, DF, campus de la Universidad Nacional Autónoma de
México, donde se funde el lenguaje moderno y la tradición arquitectónica mexicana. El arquitecto estadounidense F. L. Wright refiriéndose a una de las construcciones señalaba: “El estadio de la Universidad de México es precisamente de México... Aquí se pueden ver las grandes tradiciones antiguas de México honrando a los tiempos modernos”.
• 1976, Casa Gilardi. Arquitecto Luis Barragán Morfín, en la colonia Tacubaya de la Ciudad de México.
• 1961, Centro México Nacional 20 de Noviembre. Un ejemplo de modernidad arquitectónica, construido por el ISSSTE bajo el sexenio de Adolfo López Mateos, diseñado por los arquitectos
Enrique y Agustín Landa Verdugo, quienes se valieron de una obra negra que el gobierno habría adquirido años atrás y la adaptaron a las necesidades del moderno hospital.
• 1973, Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit). Obra conjunta de los arquitectos Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky.
• 1991, Auditorio de Guanajuato. Arquitecto Abraham Zabludovsky.
• 1994, Conservatorio de Música. Arquitecto Teodoro González de León.
• 2006, Biblioteca José Vasconcelos. Arquitecto Alberto Kalach. Su diseño permite ampliar la estantería para crecer su acervo, que oficialmente es de 575 mil libros.

Esperamos que el siglo XXI nos ofrezca un panorama de la arquitectura rico en propuestas y que tome en cuenta los sólidos cimientos que nos legaron los grandes maestros del siglo pasado.

Ciencia
En el siglo XX México tuvo importantes avances científicos gracias a la fundación de nuevas universidades e institutos de investigación, ejemplo de ello son la UNAM, que aunque se fundó en 1910 es una de las instituciones que mayor peso tiene en los avances científico-tecnológicos del país, y posteriormente el IPN (1936), que se caracterizó por su vanguardia educativa de carácter técnico. Ambas instituciones han dado muchísimos aportes a la ciencia en nuestro país desde entonces.
Entre los años de 1929 a 1973 se fundaron 12 institutos de investigación tan solo dentro de CU. En 1943, Ávila Camacho emitió un decreto bajo la iniciativa de Octavio Véjar Vázquez, entonces al frente de la secretaría de la SEP, para crear lo que se sería El Colegio Nacional, el cual hasta el día de hoy enfrenta la tarea de conglomerar a los grandes científicos de México en sus diferentes áreas: educación, cultura, arte, tecnología, etc. Posteriormente, en 1959, se creó la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), de carácter no gubernamental y sin fines de lucro, la cual es un importante centro de investigación de mucho reconocimiento a nivel internacional.

martes, 20 de noviembre de 2012

Actividades de aprendizaje del bloque 5 (HM II DGB)

1.- Elabora un mapa conceptual de los principales aspectos del bloque.
2.- Elabora un tríptico en el que expliques la Guerra Cristera.
3.- Investiga el significado de las siguientes palabras: AGRARISMO, ANARQUISMO, ANTIRRELECCION, AUTORITARIO, BANDOLERO, BURGUESIA, CENTRALISMO, CONSERVADOR, CUARTELAZO, DEMOCRACIA,
4.- Investiga las biografías de los siguientes personajes: CARLOS PELLICER, SALVADOR NOVO, AMADO NERVO, LAZARO CARDENAS, PASCUAL ORTIZ RUBIO, EMILIO PORTES GIL, ABELARDO L. RODRIGUEZ, VICENTE LOMBARDO TOLEDANO, ADOLFO DE LA HUERTA, JOSE VASCONCELOS,
5.- Contesta las siguientes preguntas:

1. ¿Cuál era el objetivo del Plan de Agua Prieta?
2. ¿Quiénes prepararon el Plan de Agua Prieta?
3. Cuando de la Huerta convocó a elecciones, ¿quién resultó electo presidente?
4. ¿Cuál fue el reto más importante que enfrentó Obregón durante su administración?
5. ¿Cuál fue la razón fundamental de la rebelión de Adolfo de la Huerta?
6. ¿Quiénes apoyaron la rebelión y por qué?
7. ¿Por qué fracasó la rebelión?



Quinto Bloque de Historia de México II

V RECONOCES LA IMPORTANCIA DE LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE MÉXICO EN LA ÉPOCA POSREVOLUCIONARIA Y SU IMPACTO EN LA ACTUALIDAD.
Después de la revolución mexicana de 1910, los diversos grupos políticos que eventual o gradualmente asumirían el poder (Carrancistas, “Grupo Sonora”, y aquellos otros que serían marginados lentamente como “Los villistas” y/o “los zapatistas”) hallaron en el gobierno nacional la máxima esfera del poder que permitiría privilegiar sus intereses políticos –y personales- o verlos postergar en su integridad indefinidamente, como ocurrió con el programa político de Villa y Zapata.
La revolución mexicana fue un proceso que lentamente se alejó de las demandas y exigencias populares; una élite política constituida esencialmente por militares y políticos encausaría la definición de un proyecto de país en la que los intereses de una buena parte de las clases altas simpatizantes con el régimen de Porfirio Díaz no fueron alteradas, a diferencia de lo que ocurrió en la revolución rusa de 1917 o la revolución cubana de 1959.
Los cambios y las transformaciones que experimentó México después de 1910 permitieron mejorar la calidad de vida de millones de mexicanos, pero no fueron tan radicales como para abatir la diferencia sustancial entre una élite privilegiada y millones de hombres y mujeres pobres. Por ello, el grupo radical de la revolución mexicana (constituido por villistas y zapatistas) fue intencionalmente marginado por los grupos de revolucionarios que asumirían la presidencia de la República, a excepción del gobierno Cardenista, que retomaría efectivamente varias de sus propuestas.
La lucha por el poder desvirtuaría con frecuencia varios de los principios que enarboló la revolución y que prometían un país de igualdad, libertad y justicia. A continuación revisaremos algunos de los aspectos más sobresalientes de los primeros gobiernos de la revolución.
1.- Gobierno de Venustiano Carranza.
En el año de 1908 Venustiano Carranza se convirtió en diputado, posteriormente fue senador y después llegó a ser gobernador de su natal Coahuila. Hacia el año de 1910, apoyó a Francisco I. Madero en el movimiento revolucionario que recién iniciaba. Pero tras el asesinato de Madero y mediante el Plan de Guadalupe en el año de 1913, Carranza se convirtió en el jefe del Ejército Constitucionalista. También mediante este plan se desconoció al gobierno de Victoriano Huerta.
En el año de 1914, las relaciones políticas y militares que existían entre Carranza y Villa se fracturaron, ignorando a los convencionalistas de la Convención de Aguascalientes. Carranza arraigó su gobierno en Veracruz mientras las fuerzas de Obregón mermaron a las de Villa, de tal suerte que Carranza retornó a la Ciudad de México en el año de 1915.
Mientras fue presidente de México, Carranza trató de mantener la calma en el país y estableció la jornada máxima de trabajo, así como el salario mínimo; sin embargo, los derechos de los trabajadores no eran atendidos como se requería, y se les reprimía.
Carranza también convocó al Constituyente a redactar y publicar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, que aún nos rige en la actualidad (con ciertas adendas, como ya lo mencionamos).
Movimiento obrero
Durante el Carrancismo, a pesar de los esfuerzos por apaciguar a las masas, que se manifestaban enarbolando diversas demandas laborales, los obreros comenzaron a organizarse y a participar en congresos nacionales para lograr la unidad. Carranza reprimió a las organizaciones obreras independientes y decretó la pena de muerte a quienes alteraran el orden público. El sindicato de electricistas fue uno de los más activos y consolidados, las huelgas que realizó para abogar por los derechos de los trabajadores fueron duramente reprimidas. Toda esta situación creó un clima de tensión en torno a la violenta contención de las manifestaciones por parte del gobierno.
Asesinato de Zapata
En los años 1918 y 1919 el Ejército Libertador del Sur y Centro de la República mexicana que encabezaba el General Emiliano Zapata comenzó a fragmentarse. Quedaban solamente algunas gavillas armadas demasiado dispersas y agotadas como para seguir con la lucha, la mayoría de ellas en Morelos, con una fuerte presencia de seguidores sociales y morales más que armados. Básicamente la fuerza del caudillismo de este notable revolucionario se había perdido, convirtiéndolo en un objetivo relativamente fácil para sus detractores y traidores enemigos, principalmente los irreconciliables carrancistas.
El “Caudillo del Sur”, como se le apodaba a Zapata, murió asesinado el día 10 de abril de 1919 en Chinameca, Morelos, bajo las fuerzas armadas del General Pablo González, jefe de operaciones en Morelos, dirigido por Carranza. Específicamente, fue Jesús María Guajardo quien engañó a Zapata, aduciendo que quería adherirse a su batallón, pero fue una mentira, pues terminó asesinando al General.
Plan de Agua Prieta
En las elecciones presidenciales de 1920, Carranza apoyó la candidatura del ingeniero Ignacio Bonillas (1858-1942) quien en ese momento era embajador de México en los Estados Unidos, y dio la espalda a los Generales sonorenses Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta, lo que ocasionó que encabezaran una revuelta armada que se abanderó bajo el llamado Plan de Agua Prieta –proclamado por Adolfo de la Huerta en 1920–, en el cual se desconocía al jefe del Ejecutivo. El pretexto para desconocer al gobierno carrancista fue una disputa entre la Federación y el gobierno sonorense por la potestad del río Sonora, pero se sabe que detrás del levantamiento había muchísimos intereses y conflictos políticos. Álvaro Obregón, ya sin el brazo que había perdido en su sangriento enfrentamiento contra los villistas, avaló este plan y realizó una campaña para designar a Adolfo de la Huerta al frente de un movimiento armado, resentido porque Carranza no lo apoyó como su sucesor.
Muerte de Carranza
El 20 de mayo de 1920 Carranza huyó de la Ciudad de México y se dirigió al puerto de Veracruz con su gabinete de gobierno, pues temía un golpe de Estado por el descontento popular que existía tras el asesinato de Zapata. Durante el camino fue convencido de pasar la noche en Tlaxcalantongo (estado de Puebla), y ahí murió asesinado por órdenes de sus detractores. Un grupo de hombres armados, al mando del militar poblano Rodolfo Herrero, acabaron con la vida de Carranza la madrugada del 21 de mayo.
Una vez muerto Carranza, Obregón, a pesar de sus evidentes ansias de poder, permitió que se llevaran a cabo nuevas elecciones, y al reunirse el Congreso en la Ciudad de México, designó al sonorense nacido en Guaymas, Adolfo de la Huerta, como presidente sustituto de la República. Este gobierno provisional duró del 1 de junio al 1 de diciembre de 1920.
1.1 Gobierno Provisional de Adolfo de la Huerta.- Adolfo de la Huerta fue presidente provisional desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre de 1920, y durante esos seis meses se propuso reorganizar el gobierno, lograr la paz interna y convocar a elecciones generales para renovar el poder ejecutivo y legislativo. De la Huerta adoptó una actitud conciliadora hacia los grupos disidentes y reconoció la fuerza militar de quienes lo apoyaron. La formación de su gabinete fue muestra de esa intención, ya que estuvo integrada por algunos representantes de grupos revolucionarios.
Al asumir el poder, Adolfo de la Huerta se propuso como tareas fundamentales reorganizar el gobierno, lograr la paz interna y convocar a elecciones generales para renovar los poderes ejecutivo y legislativo. Su actitud conciliadora hacia los grupos disidentes y hacia la fuerza militar que le apoyó lo llevó a formar un gabinete integrado por algunos representantes de grupos revolucionarios. Plutarco Elías Calles en Guerra y Marina, Antonio de la Mora como secretario de Defensa, Salvador Alvarado en Hacienda, Jacinto B. Treviño en Industria, Comercio y Trabajo, Antonio I. Villarreal en Agricultura y Fomento y Pascual Ortiz Rubio en Comunicaciones y Obras Públicas.
La pacificación del país significó la eliminación de los jefes militares partidarios de Carranza, sobre todo los más destacados como Pablo González, Cándido Aguilar y Manuel M. Diéguez (que fueron relevados de su mando y exiliados) y la incorporación de sus tropas al ejército federal controlado ahora por sonorenses. El siguiente paso fue buscar la reconciliación de zapatistas y villistas. En cuanto a los primeros, se les incorporó al ejército federal en calidad de División del Sur. En tanto a los segundos, se logró poner una solución negociada que consistía en que las unidades villistas fueran disueltas a cambio de que el gobierno otorgara un reparto de tierras a los soldados veteranos. A Pancho Villa se le ofreció una hacienda en Chihuahua donde tendría la oportunidad de incorporarse a la vida civil como terrateniente. Tras varias negociaciones, Villa aceptó, y el 28 de julio firmó el acta de rendición; un mes después se estableció en la Hacienda de Canutillo.
Después de que entregó el mando de sus tropas y quedó licenciado del ejército, Álvaro Obregón reanudó su campaña electoral interrumpida por la lucha contra Carranza, y aunque el Partido Nacional Republicano postuló al ingeniero Alfredo Robles Domínguez como candidato a la presidencia, la victoria obregonista era inminente porque tenía a su favor una enorme red de apoyos compuesta por numerosas organizaciones estatales.
Adolfo de la Huerta le entregó tranquilamente el poder a su sucesor, Álvaro Obregón. De la Huerta figuró en el gabinete obregonista como secretario de Hacienda. Entabló negociaciones con el Comité Internacional de Banqueros en Nueva York y logró reanudar el servicio de la deuda pública exterior. Como consecuencia de sus esfuerzos, en 1922 se firmaron los tratados De la Huerta-Lamont que reducían las responsabilidades contraídas en materia de deuda externa. De la Huerta tuvo fricciones con el presidente Obregón a raíz de la firma de los Tratados de Bucareli en 1923, pues consideraba que los Tratados atentaban contra la soberanía de México. Renunció a su cargo en el gabinete y aceptó su candidatura presidencial por el Partido Nacional Cooperatista para contender contra el general Calles. Se trasladó a Veracruz desde donde lanzó un manifiesto que desató la rebelión delahuertista. El movimiento se debilitó y De la Huerta partió a Estados Unidos.
En el exilio, Adolfo y su esposa Clara pasaron estrecheces económicas muy fuertes. Por esa razón el matrimonio De la Huerta, abrió una escuela de canto cercana a Hollywood. Adquirió fama y renombre, y su situación económica mejoró mucho, lo cual permitió a De la Huerta darle a su familia una vida digna. Tras haber estado 11 años en el exilio, en 1935, Adolfo y su familia volvieron a pisar tierras mexicanas durante el sexenio de Lázaro Cárdenas del Río. Posteriormente, ocupó puestos públicos en los gobiernos de Manuel Ávila Camacho y de Miguel Alemán Valdés.
2.- Gobierno de Álvaro Obregón.
Después que Adolfo de la Huerta entregó el poder, se convocaron elecciones presidenciales. El General Álvaro Obregón vio entonces cumplido su sueño: el Congreso de la Unión lo declaró presidente electo y el 1 de diciembre de 1920 rindió protesta como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Durante el gobierno de Obregón se puso en marcha la Constitución carrancista de 1917, lo que incentivó grandes reformas en materia agraria y también educativa. Obregón enfrentó diversas cuestiones de carácter fundamental para la reconstrucción del país después de la Revolución, entre ellas destacan:
• La firma obligada de los llamados tratados de Bucareli.
• La creación de la moderna Secretaría de Educación Pública, compuesta principalmente por las llamadas misiones culturales.
• El reparto agrario, al que posteriormente Cárdenas dio continuidad.
• La disminución de los efectivos del ejército a aproximadamente 60 000 militares.
• La reanudación de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América.
• La celebración del Centenario de la consumación de Independencia, que incluyó la acuñación de monedas para sustituir los billetes con la imagen de Carranza.
• La reparación del cableado telegráfico y de las vías de ferrocarril dañadas durante la Revolución.
• El traslado de la Escuela Nacional de Agricultura a Chapingo (hoy actual Universidad Autónoma Chapingo).
• La creación del Instituto Técnico Industrial, antecesor del Instituto Politécnico Nacional.
También durante su gestión como presidente de la República, a Obregón le tocó vivir el asesinato de Pancho Villa, así como dos grandes rebeliones.
Tratados de Bucareli
El gobierno de Obregón no fue aceptado por los Estados Unidos de América, país que exigía la derogación de varios artículos de la Constitución de 1917, particularmente el artículo 27, el cual lastimaba los intereses económicos de los estadounidenses en México. A diferencia del nacionalismo de Carranza –quien había propuesto en la Constitución de 1917 la nacionalización de los bienes de ciudadanos extranjeros en el país–, Obregón pensaba que, dadas las nuevas condiciones que México estaba enfrentando, era necesario contar con la inversión extranjera, específicamente de Estados Unidos para reactivar la economía nacional.
El punto central de esta nueva problemática con los estadounidenses, era que ellos deseaban a toda costa que el gobierno mexicano garantizara “derechos de propiedad” a sus connacionales radicados en México. De estos derechos se derivó un primer proyecto que se le entregó a Obregón en 1921 titulado “Tratado de amistad y comercio”, donde se manejaba la idea de que “…un extranjero radicado en otro país tenía derechos que le permitirían tener propiedades y nacionalizarlas en un país ajeno adonde este hubiera nacido”. Obregón rechazó el proyecto, pero no dejó de reconocer los derechos de los ciudadanos estadounidenses en México. Este documento se considera uno de los materiales históricos (fuentes primarias escritas), que con más claridad y contundencia demuestran el poder que los Estados Unidos tenían sobre México a inicios del siglo XX y aún hasta nuestros días.
Finalmente, el vecino país condicionó a México para que cumpliera varios aspectos, entre los que resaltaban las condiciones en que quedarían las propiedades de estadounidenses aquí en México –que principalmente pertenecían a la industria petrolera y a la agrícola–, la reanudación del pago de la deuda externa, así como el pago de daños y perjuicios hacia sus connacionales durante la revuelta de la Revolución mexicana.
Obregón mostró cierta flexibilidad hacia las peticiones, pero no permitió del todo la injerencia extranjera al interior del país. Una de las primeras cosas que resolvió fue la reactivación del pago de la deuda externa. Los Estados Unidos reconocieron la presidencia de Obregón hasta 1923, cuando este firmó los Tratados de Bucareli el 13 de agosto de ese año, gracias a los cuales nuestro gobierno daba permiso a las compañías extranjeras de extraer y procesar el petróleo a cambio de un trato digno y equilibrado –equitativo–, a los obreros mexicanos; de igual forma se contemplaba la capacitación técnica de estos “trabajadores del petróleo”, al igual que la aplicación de servicios de salud, así como el pago a los estadounidenses de las tierras que habían sido expropiadas con bonos. Los Tratados de Bucareli fueron un pacto solamente entre los presidentes de nuestro país y de Estados Unidos, y no pasaron por los congresos, por esta razón no se consideran tratados internacionales con validez.
Creación de la SEP y misiones culturales
Los vertiginosos cambios que se estaban operando en el país también alcanzaron al ámbito cultural. Durante el gobierno de Obregón se creó la Secretaría de Educación Pública (sep, 1921) a partir de su antecesora, la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes –originada en el Porfiriato–, la cual fue diluida por la Constitución de 1917. Por otro lado, José Vasconcelos fue designado Secretario de Educación Pública, y le dio un impulso fuerte a la educación mexicana en todos sus niveles, entre sus brillantes propuestas estuvo la creación de las misiones culturales, las cuales nacieron desde el inicio mismo de la SEP y fueron además su eje fundamental. Estas misiones formaron parte de la llamada “cruzada por la ignorancia” que propugnaba Vasconcelos, la cual buscaba a toda costa la incorporación de las etnias indígenas y del campesinado a su llamado “proyecto de nación civilizada” para de esta forma “evangelizarlos” con pensamientos nacionalistas, racionalistas y con una fuerte carga práctica alejarlos del fanatismo religioso, los “vicios” y así llegar a la “purificación” gracias al saneamiento corporal y doméstico. En su origen, estas misiones tenían el fin de educar a las personas en todos los rincones posibles, esforzándose por llegar a comunidades apartadísimas de la civilización. De aquí nació la idea de generar escuelas rurales, para llevar la formación escolar básica a los lugares más alejados del país. Esto no significa que anteriormente no se le haya dado importancia a la educación. Ya desde Díaz existieron diversos secretarios de educación que de una forma u otra buscaron preparar a los mexicanos con conocimientos básicos, tal fue el caso de Justo Sierra.
Muralismo
Además del impulso a la educación, se dio auge a las artes en este periodo en el que se pretendía implantar un nacionalismo revolucionario, y en especial en la pintura se apoyó e incentivó el muralismo.
Un mural es una pintura directamente plasmada en muros, aunque también se extiende a techos, bóvedas y superficies estructuradas que se presten para esta forma de expresión (puentes, estadios, y hasta monumentos). Las dos técnicas más usadas son la pintura al fresco y la pintura a la encáustica. En el muralismo encontramos temas nacionales como la Revolución mexicana y el indigenismo, así como expresiones de corrientes ideológicas como el marxismo. En general buscaba expresiones sociopolíticas del naciente México posrevolucionario, como la situación del campesinado y temas científicos.
Esta expresión artística surgió como auxiliar en los programas educativos –aunque no se mostró en su inicio de esta manera–, destinada a socializar el arte, exaltar nuestras tradiciones mexicanas, orientar a grandes masas analfabetas heredadas de la Revolución mexicana y transmitir los ideales de justicia, libertad, amor a la tierra, trabajo, fraternidad y dignidad humana.
El muralismo como corriente artística se inició en 1921, fecha en la que fueron realizadas las primeras obras, aunque ya mencionamos que el Dr. Atl fue pionero, pero por desgracia no las hizo públicas, sino hasta que sus alumnos alcanzaron la fama. El impulsor del muralismo en este periodo fue José Vasconcelos, y aproximadamente en 1955, este movimiento perdió fuerza como movimiento artístico “articulado”, es decir, de grandes exponentes y grandes seguidores que incluso generaron vanguardia e influencia fuera de las fronteras mexicanas.
Sus principales representantes fueron:
• Diego María Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, alias Diego Rivera. Nació en el estado de Guanajuato el 8 de diciembre de 1886 y murió en la Ciudad de México en 1957. En sus obras plasmaba muchos motivos de carácter social, pues su ideología era comunista. Algunos de sus murales se encuentran plasmados en los edificios de la Secretaría de Educación Pública, el Anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria y el Palacio Nacional de la Ciudad de México, todos ubicados en el Distrito Federal. Como dato curioso, Frida Kahlo de cariño le decía “El Sapo-Rana”. Dominó el Cubismo y el Postimpresionismo. Se anexó al Partido Comunista Mexicano.
• José Clemente Orozco. Nació en Zapotlán en 1883 y murió en la Ciudad de México en 1949. Los primeros trabajos de este muralista fueron litografías con temas indígenas. Hombre de arraigo a su tierra, se inclinó por la pintura mural, aunque también pintó en Nueva York. Algunos de sus temas también tienen que ver con la Revolución mexicana, y las grandes urbes de México. Eternizó su obra en el Palacio de Bellas Artes entre otros importantes recintos artísticos y públicos, entre los que destacan: el Hospicio Cabañas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Cámara Legislativa, todos ubicados en el DF.
• Rufino Arellanes Tamayo. Oaxaqueño nacido en 1899 y fallecido en la Ciudad de México en 1991. Egresó de la Academia de San Carlos, tuvo cargos públicos donde como artista realizó varios murales como el de la Escuela Nacional de Música. Internacionalmente expuso en Nueva York (Art Center), Chicago, Cincinnati, San Francisco y Masachusetts (Hillyer Art Library). En Europa expuso exitosamente en la Galerie Beaux Arts de París y en el Palais des Beaux de Bruselas. En el año de 1952 finalizó su mural en Palacio de Bellas Artes. Siempre estuvo apegado a una influencia artística lineal como lo muestra su autorretrato de 1931. Tamayo tuvo un amiplio reconocimiento internacional. En México tenemos un museo que lleva su nombre y donde se exponen muchas de sus obras.
Reparto agrario, asesinato de Villa, rebelión delahuertista
Desde 1900 la disputa por la tierra fue uno de los principios fundamentales de la sociedad y factor detonante de la revolución social de 1910; básicamente la tierra se encontraba concentrada en unos pocos dueños y los campesinos, totalmente marginados. La Constitución de 1917 señalaba que: “la propiedad de las tierras y de las aguas comprendidas dentro de los límites del territorio mexicano corresponde en principio a la nación, la que ha poseído y posee la facultad de transmitir este derecho a particulares, para constituir la propiedad privada (…). La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como el de regular el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación, para hacer una distribución equitativa de la riqueza pública y para cuidar su conservación. Con este objeto se dictarán las medidas necesarias para el fraccionamiento de los latifundios, para el desarrollo de la pequeña propiedad”.
De esta manera, Obregón trató de llevar a cabo la reforma agraria y hacer realidad los ideales emanados de la Revolución respecto a la tierra, así como los preceptos de la Constitución de 1917.
Los conflictos por la posesión de la tierra continuaron suscitándose en el país. Regresemos unos años atrás, cuando aún de la Huerta era presidente interino de la República y Obregón estaba por tomar el poder. De 1917 a 1920 Villa continuaba con su actividad bélica de baja intensidad en el norte del país, salvo un pequeño resurgimiento más amplio al que dio pie el General Felipe Ángeles, quien regresó a México para combatir a lado del “Centauro del Norte”.
El General Adolfo de la Huerta (apoyándose en el Plan de Agua Prieta), comenzó las gestiones gubernamentales y militares para el derrocamiento de Villa, lo cual se hizo realidad el 26 de junio de 1920 cuando firmó los Convenios de Sabinas, que fundamentalmente se centraban en que Villa dejara las armas y se retirara pacíficamente del conflicto revolucionario armado. De ahí se retiró a su hacienda en Canutillo, Durango, la cual le había sido concedida por el gobierno por haber participado en la Revolución.
Las cosas parecían haberse apaciguado para Villa, pero cuando Obregón ocupó la silla presidencial comenzó a alimentar ideas para desaparecerlo por completo, y es por ello que en plena rebelión delahuertista –la cual se analizará a continuación–, Obregón ordenó el asesinato de Villa en una emboscada el día 20 de julio de 1923 en Parral, Chihuahua.
Durante el periodo de gobierno de Obregón, este enfrentó dos rebeliones, una fue la de los llamados cristeros, que estudiaremos más adelante y la otra, la rebelión de Adolfo de la Huerta (1924), quien al disputarse los “favoritismos” de Obregón hacia su preferido, el General Plutarco Elías Calles, decidió buscar la silla presidencial bajo la vía armada.
A finales de 1923, de la Huerta se convirtió en precandidato a la presidencia del país, pero Obregón apoyaba a Plutarco Elías Calles. Ante esta situación, de la Huerta decidió emprender la rebelión conocida como delahuertista, que duró cuatro meses. Adolfo de la Huerta fracasó y fue derrotado en 1924, por lo cual tuvo que exiliarse en Los Ángeles, California, lugar en el que permaneció durante 11 años, para luego volver a la Ciudad de México.
3.- Gobierno de Plutarco Elías Calles.
Plutarco Elías Calles, presidente electo de 1924 a 1928, se encontró con un México muy lastimado debido a las injusticias y las confrontaciones sociales producto de las malas políticas y administraciones. Por ello desarrolló una legislación en materia agraria que promovía los sistemas de riego y el crédito para la activación de uno de los tesoros y banderas políticas más importantes de la Revolución mexicana: el campo.
Creación de la Comisión Nacional Bancaria, Banco de Crédito Agrícola, Ley General de Instituciones de Crédito y Banco de México
Durante el gobierno de Plutarco Elías Calles se creó el Banco de México, se construyeron buen número de carreteras y además se inauguró nuestra primera línea aérea mexicana. También se fundó el Banco Ejidal y Agrícola y se inauguraron muchas escuelas rurales, así como la escuela de Agronomía de Chapingo y la Escuela Médico-Veterinaria.
La Comisión Nacional Bancaria fue creada (por decreto), como sociedad anónima el día 25 de agosto de 1925, iniciando operaciones ya como banco el 1 de septiembre. Su director fue Alberto Mascareñas Navarro (1876-1944). También fungió como presidente del Consejo el licenciado Manuel Gómez Morín (1897-1972).
Por otra parte, la creación del Banco Nacional de Crédito obedeció a una profunda reflexión del presidente Calles con respecto a la mejor manera de reactivar el campo mediante el incentivo económico, por lo que convirtió este proyecto en una acción de carácter integral, facilitando créditos al campesinado a través del Banco Nacional de Crédito Agrícola, el Banco Ejidal y el Banco Cooperativo Agrícola. Además, este mandatario llevó el agua a los campos a través de la inauguración de la Comisión Nacional de Irrigación; en este periodo los mismos campesinos comenzaron a organizarse en cooperativas, dándole un giro a las relaciones étnicas y a la forma de vivir la sociedad mexicana del momento.
Todas estas instituciones fueron constituidas para dar créditos al campo, construir presas, sistemas de riego, caminos y por supuesto, carreteras más modernas para ir activando al campo y por ende, la economía del país.
En 1924 se creó la Ley general de instituciones de crédito y establecimientos bancarios y la Comisión nacional bancaria, las cuales tenían la función de vigilar que las instituciones crediticias acataran lo dispuesto por la ley. El 7 de enero de 1925 se expidió la Ley general de instituciones de crédito con la que se dio la tan ansiada continuidad a la evolución del sistema bancario que buscaban los banqueros mexicanos desde que había sido interrumpido a finales del Porfiriato.
Un gran error de Calles, consideramos, fue comenzar a “rastrear” la huella de Díaz en lo que se refiere a las cuestiones de finanzas, pues reclutó, como parte de la reestructuración bancaria (y económica) que requería su gobierno, a Miguel S. Macedo (1856-1929), uno de los científicos de Díaz más cercano a Limantour, genio de las finanzas. Macedo había logrado fincar las columnas de una reestructuración del nuevo sistema bancario “posrevolucionario”, basándose en un modelo que pertenecía al Porfiriato.
Por lo tanto, esta nueva legislación en materia bancaria permitió la creación de un banco que era el único que podía emitir dinero, nos referimos al Banco de México, el cual se inauguró el 1 de septiembre de 1925, manejado por un cuerpo integrado por comerciantes, industriales, banqueros e inclusive políticos del país con cierto renombre; este Consejo era dirigido por Manuel Gómez Morín (1897-1972).
Reparto agrario
Finalizada la Revolución mexicana hubo un largo periodo de incertidumbre debido a que la repartición de tierras para el pueblo se había detenido por la influencia de los intereses de los latifundistas mexicanos y extranjeros, quienes concentraban la mayor parte de las tierras. Elías Calles promulgó la Ley Reglamentaria del artículo 27 constitucional que establece el derecho a otorgar, o en su defecto, restituir tierras y agua para tratar de darle solución a esta problemática. En esta ley se promulgaba que los mexicanos podían comprar tierras y aguas en cualquier punto del país, asimismo se establecía que los extranjeros, bajo ninguna circunstancia, podían adquirir propiedades ni tierras, así como concesiones sobre minas, petróleo, agua, entre otros, a 100 kilómetros entre fronteras (Guatemala al sur y Estados Unidos al norte), y 50 kilómetros de las costas mexicanas.
Movimiento cristero
Las relaciones Iglesia-Estado fueron difíciles desde Juárez, y el periodo de Calles no fue la excepción; la Guerra Cristera fue provocada principalmente debido a que la Iglesia tenía que registrarse para poder ser oficial y además pagarle cuotas al gobierno. Calles obligó a la Iglesia a cumplir estas nuevas medidas de separación y control, lo que generó un conflicto entre creyentes de la religión católica y el gobierno, debido a tales imposiciones. Este conflicto de carácter armado se llevó a cabo en casi todo el país. Los estados de Sonora, Zacatecas (Concepción del Oro), Coahuila (Parras y Saltillo), en el sur en Tapachula, Chiapas, en Guerrero, en Puebla, en Oaxaca y en algunos otros estados. Los estados de mayor movilidad rebelde y bélica fueron Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Querétaro y Zacatecas. La Asociación Católica de la Juventud Mexicana fue la organización que encabezó al movimiento y su fin era cooperar a la restauración del orden social cristiano en México.
Rebelión de Arnulfo R. Gómez y Francisco Serrano
Derivada de la inconformidad y cólera al saber de la probable reelección de Obregón a la presidencia, esta rebelión la encabezaron los candidatos Arnulfo R. Gómez (¿?-1927) y Francisco Serrano, de los partidos Antireeleccionista y Nacional Revolucionario, respectivamente, quienes crearon una campaña difamatoria y de descrédito –mas no calumniante– contra Obregón; por su parte, este hizo lo mismo tratando de defenderse y devolvió las acusaciones a sus detractores. Serrano y Gómez planearon la aprehensión y captura tanto de Obregón y Calles, como del militar Joaquín Amaro (1889-1952), quien fungía como secretario de Guerra y Marina, durante un evento de prácticas militares llevado a cabo en el campo aéreo de Balbuena en la Ciudad de México. Finalmente, el General Serrano fue asesinado cobardemente por el General Claudio Fox (1886-¿?),quien era enviado especial de Obregón y en un acto desesperado por librarse de todos sus enemigos y detractores, ordenó este artero asesinato con 300 soldados armados en el camino a Huitzilac, Morelos. Cabe destacar que Serrano y Obregón habían sido amigos entrañables y hasta compañeros de batalla en las fuerzas armadas contra Villa en el norte del país y que además –algo completamente desconcertante–, Obregón escogió precisamente el día del cumpleaños de Serrano para apresarlo.
Reelección y asesinato de Álvaro Obregón
En enero de 1927 nuestra Constitución Mexicana, que tanto trabajo y sangre costó crear, fue trastocada por los intereses políticos de Obregón con el propósito de buscar su reelección presidencial, este acto fue retrógrado y dañó la legitimidad del gobierno mexicano ante el pueblo. Como ya observamos, Arnulfo R. Gómez y Francisco Serrano fueron los primeros en hacer ver esta situación y se lanzaron en fiera contienda contra Obregón, por lo que fueron asesinados.
Posteriormente, el 15 de julio de 1928, poco después de tomar el cargo de presidente (1928-1932), Obregón se presentó a una corrida de toros y fue atacado con una bomba casera armada por militantes cristeros, con lo cual se dejaba al descubierto toda una conspiración para matarlo. A pocos días de esto se comenzó a correr el rumor de que podían asesinar a Obregón, quien no creyó las murmuraciones.
Así las cosas, un joven militante de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), nacido en la Ciudad de México y de nombre José León Toral (1900-1929), asesinó a Obregón debido a un impulso individualista y cierta dosis de irracionalidad provocada por el fanatismo religioso. La mañana del 17 de julio de 1928, Obregón salió a desayunar al restaurante “La Bombilla” en San Ángel; Toral, tras largos días de merodear por el lugar, decidió hacerse pasar por un dibujante de retratos e irse acercando a los diputados que acompañaban al presidente con el pretexto de dibujarlos, el caso es que logró colocarse frente a Obregón para hacerle su retrato, y cuando los militares que lo escoltaban se encontraban descuidados, Toral le propinó cinco balazos en el estómago.
La silla que dejó vacía Obregón esta vez fue ocupada por Emilio Portes Gil, dando entrada a lo que se conoció como el periodo del Maximato.
4.- El Maximato y los presidentes bajo su tutela.
Se le denominó Maximato al periodo comprendido entre los años de 1928 y 1934; tiene este apelativo debido a la gran influencia que tuvo dentro de la política mexicana la figura del ya para ese momento ex presidente Plutarco Elías Calles (1877-1945), quien era llamado el “jefe máximo de la Revolución”.
Tras el asesinato del presidente Obregón se observó mucha inestabilidad política –sobre todo durante el periodo presidencial (1930-1932) de Pascual Ortiz Rubio (1877-1963)– en donde vemos la influencia de Calles más presente. Los presidentes que se sucedieron fueron: Emilio Portes Gil (1890-1978), presidente provisional, quien estuvo en el cargo tras el asesinato de Obregón por un periodo muy corto de tiempo; el segundo fue Pascual Ortiz Rubio, por el Partido Nacional Revolucionario, con una permanencia de tan solo dos años en el poder; por último, Abelardo L. Rodríguez (1889-1967) quien terminó de gobernar el resto del tiempo que le quedaba a su antecesor (1932-1934). Cabe destacar que la influencia de Calles en cada uno de estos gobernantes fue de acuerdo a como ellos se dejaron persuadir por “la orientación revolucionaria” del ex presidente.
Durante el breve mandato de Emilio Portes Gil se suscitaron acontecimientos diversos como rebeliones y la creación de un partido político: el Nacional Revolucionario, como veremos enseguida.
Fundación del PNR
Hacia el año de 1929 Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR) como una figura partidista integrada por corrientes políticas muy diferentes entre sí pero similares en cuanto a los fines políticos a alcanzar y derivada de las ideologías plasmadas durante el proceso revolucionario del año 1910. El acto se realizó en la calle de Londres (hoy colonia Juárez del DF) y algunos de los presentes fueron los políticos Emilio Portes Gil (1890-1978), Manuel Pérez Treviño (1890-1945), Manlio Fabio Altamirano (1892-1936), y Gonzalo Natividad Santos (1897-1979), entre otros. No fue sino hasta 1929 en la ciudad de Querétaro cuando se formalizaron los estatutos de este partido y donde se realizó la presentación formal de su candidato para el próximo periodo electoral. El PNR cambió de nombre a Partido de la Revolución Mexicana (PRM) durante el Cardenismo.
Rebelión Escobarista
Se le llamó así a la protesta social que encabezó el General José Gonzalo Escobar (1892-1969) contra el presidente Portes Gil y todo el aparato de Estado (las autoridades de todos los fueros), que no reconocieron su movimiento. La protesta fue redactada en el Plan de Hermosillo (3 de marzo de 1929) y llamaba a todo el pueblo de México a desconocer al gobierno de Calles el cual “virtualmente” o “tras bambalinas”, como ya analizamos, dirigía el país. Este movimiento permaneció activo cerca de tres meses con la participación de alrededor de 30 mil personas y tuvo más de 2 000 muertos. Calles socavó rápidamente esta resistencia gracias a su control del aparato militar y de la marina.
Movimiento Vasconcelista
Muy similar en esencia a la Rebelión Escobarista, el Movimiento Vasconcelista se opuso al régimen “simbólico” que Calles imponía durante el Maximato. Este movimiento fue básicamente en apoyo a José Vasconcelos y lo que buscaba era romper con la vieja tradición de sucesiones presidenciales de revolucionarios (caudillos). Vasconcelos, después de dejar su cargo en la Secretaría de Educación (1924) buscó elegirse como candidato a la presidencia de México pasando primeramente por la candidatura al gobierno de Oaxaca. Este movimiento tuvo la aceptación plena de los grupos de estudiantes e intelectuales, los cuales pretendían “moralizar” la vida institucional del país. Cabe señalar que no era muy clara su propuesta política por lo que fue un movimiento de muchas exaltaciones y pasiones que careció de un programa político claro. Vasconcelos no pudo combatir la gran influencia que Calles tenía sobre de la nación.
Autonomía de la UNAM
Desde su reapertura en el año de 1920, la UNAM tuvo una gran polémica acerca de su autonomía, situación que logró en el año 1929, gracias a debates y críticas generadas en torno a esta situación. Su origen lo encontraremos en un incidente que ocurrió en la Escuela Nacional de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, pues los estudiantes se oponían al entonces nuevo reglamento de exámenes impuesto por la Rectoría, los cuales consideraban exagerados pues se aplicaban tres exámenes escritos al año en vez de uno oral. El problema se agravó a tal grado que hubo confrontaciones entre alumnos y maestros, por lo que el entonces rector Antonio Castro Leal, impuso medidas disciplinarias “ejemplares” para terminar con la pugna. A esta confrontación de la naciente “conciencia universitaria” se unieron más escuelas de educación superior, así como algunas escuelas preparatorias. Las agresiones entre estudiantado y docentes fueron subiendo de tono, hasta que la Rectoría de la universidad solicitó al entonces secretario de la SEP, Ezequiel Padilla, que interviniera para poner orden en la institución. Los estudiantes, mediante una convocatoria que lanzó el propio presidente Portes Gil, elaboraron un pliego petitorio de diez puntos en donde principalmente pedían la destitución y renuncia de varias autoridades de la SEP del gobierno, de la policía y hasta de la propia universidad. Los otros puntos eran para solicitar la restructuración del Consejo Universitario, así como de la forma de “autogobernarse” de facultades y escuelas.
Al apaciguarse un poco la situación y una vez retiradas las fuerzas del orden público de los edificios universitarios, los estudiantes decidieron regresar a las aulas, salvo el Comité de Huelga, encabezado por Alejandro Gómez Arias, quien se mantuvo en su postura de lograr la autonomía total de la universidad. En sesión del día 4 de junio se dieron facultades al Ejecutivo para crear una ley que le diera por fin a la universidad el derecho de aspirar a su autonomía. Tras esto se creó el proyecto de Ley Orgánica de la Universidad, el cual se envió al Congreso para su aprobación, en este se plasmaba, además de la idea de darle “autonomía” a la universidad, el presupuesto que se le debía otorgar por parte del Estado y el número de instituciones hermanas que la conformarían en su totalidad. Esta ley se expidió el 10 de julio de 1929 y el 31 de ese mismo mes se instaló el Congreso Universitario, removiéndose a Castro Leal de la Rectoría y colocando en su lugar a Ignacio García Téllez. Aunque esta nueva autonomía quedó bastante consolidada y legitimada por el entonces presidente Portes Gil, fue durante el gobierno de Abelardo L. Rodríguez cuando se le otorgó una forma de autogobierno más completa. La nueva Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México se aprobó el 1 de octubre de 1933.
Gobierno de Pascual Ortiz Rubio
Pascual Ortiz Rubio nació en el 1877 en Morelia, Michoacán y murió en 1963. Fue diputado federal durante el periodo de Madero y encarcelado en 1913 por Huerta. Después se afilió al constitucionalismo de Carranza y fue gobernador de Michoacán entre 1917 y 1920. Se adhirió al Plan de Agua Prieta y también fue secretario de Comunicaciones y Obras (1920) durante los gobiernos de Huerta y Obregón (1920-1921); más tarde se distanció del régimen político mexicano refugiándose en España (Barcelona), pero retornó a México para que Calles lo nombrara ministro e México en Alemania y posteriormente embajador de México en Brasil (1926).
Fue candidato a la presidencia en 1929 por el PNR y acérrimo contrincante de Vasconcelos por el Partido Antirreeleccionista. Asumió la presidencia de la República el 5 de febrero de 1930. Su gobierno se caracterizó por lo siguiente:
• Apoyo al turismo.
• División de la Baja California en dos territorios: Sur y Norte.
• Inauguración de la Carretera México-Nuevo Laredo.
• Promulgación de la Ley Federal del Trabajo (28 de agosto de 1931).
• Ingreso de México a la Liga de las Naciones.
Otros aspectos importantes durante su gobierno fueron: la Doctrina Estrada y la creación de la Comisión Nacional de Turismo.
Doctrina Estrada.
El nombre proviene de Genaro Estrada (1887-1937) quien durante la presidencia de Pascual Ortiz Rubio fungió como secretario de Relaciones Exteriores y envió esta “doctrina” a todos los embajadores de México en el extranjero el 27 de septiembre de 1930. Esta doctrina indicaba darle reconocimiento de “Estado” a todos los países sin distinción ni prejuicios. México así se comprometía a no juzgar a los gobiernos ni a sus posibles cambios, y a respetar su soberanía y capacidad de autodeterminarse. El empleo más frecuente de este tipo de política fue a partir del año de 1970, cuando México no reconoció a aquellos países (sobre todo sudamericanos) en los que se suscitaron golpes de Estado y solo se limitó a retirar su presencia diplomática de las naciones en conflicto.
Podríamos considerar esto como un principio de la no intervención en países ajenos dado que cada Estado-nación debe tener la facultad para autodeterminarse.
Ley Federal del Trabajo.
El día 28 de agosto de 1931 fue expedida la Ley Federal del Trabajo que se convirtió de inmediato en una regla definitiva para la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y se plasmó en su artículo 123. El derecho de todos los mexicanos a un trabajo fue un logro de la Revolución mexicana, específicamente de la Constitución de 1917. En el artículo 123 antes mencionado se lee claramente acerca de la protección hacia los económicamente débiles. Esta primera Ley del Trabajo se caracterizó por el corporativismo y también por el control que el Estado podía ejercer sobre los sindicatos, pues estos le otorgaron al Estado la facultad para decidir sobre su reconocimiento, o no –independientemente de la decisión de los trabajadores–, así como también le adjudicaron el poder para decidir si las huelgas sindicales procedían.
De igual forma, una manera ideal que encontró Ortiz Rubio para tener el control fue la “afiliación colectiva” de todos los sindicatos al partido oficial. Dentro del ámbito laboral, un efecto que aún hoy seguimos desafortunadamente viviendo, es el fenómeno del corporativismo, en su sentido peyorativo, el cual se caracteriza por el “tráfico de contratos colectivos de protección para el patrón”. Este tipo de práctica vio su mayor auge en el llamado “milagro mexicano”, que caracterizó al sexenio de Ávila Camacho y que analizaremos posteriormente.
Pascual Ortiz Rubio renunció a la presidencia por las presiones de las distintas corrientes y pensamientos políticos del momento el 2 de septiembre de 1932.
Gobierno de Abelardo L. Rodríguez
Durante la Revolución mexicana y desde 1913, Abelardo L. Rodríguez (1889-1967) fue enlistado en las fuerzas obregonistas del Ejército Constitucionalista; allí ascendió rápidamente y participó en batallas como la toma de Culiacán, la campaña del Bajío y en Sonora apaciguó un levantamiento yaqui además de combatir al ejército de Zapata.
Rumbo a la Ciudad de México, en 1920, se incorporó al Plan de Agua Prieta y en ese mismo año también fue comisionado para contraatacar a Esteban Cortés, quien se había rebelado contra Huerta. En 1921 se le designó jefe militar de Baja California –aún no estaba dividida la Baja California– y dos años después, gobernador general; allí desarrolló una política dirigida a la recuperación y reactivación de las finanzas públicas provocadas por las sublevaciones delahuertistas. También fomentó la educación, la agricultura, la construcción de caminos y puentes, así como los canales de irrigación para las tierras de cultivo del campesinado, además de alentar el sindicalismo. Estas acciones las llevó a cabo también durante su gestión presidencial. El 20 de enero de 1932 Abelardo L. Rodríguez fue nombrado Ministro de Industria, Comercio y Trabajo y el 2 de agosto del mismo año, en el gobierno de Ortiz Rubio Ministro de Guerra y Marina. Cuando Ortiz Rubio renunció bajo el argumento de que ciertos grupos ajenos a su política no le permitían ejercer cabalmente sus funciones, Abelardo L. Rodríguez, en calidad de sustituto, gobernó desde el 4 de septiembre de 1932 hasta el 30 de noviembre de 1934, aplicando, como ya dijimos, la misma política que generó como gobernador de Baja California. Entre otras acciones realizó las siguientes:
 Promulgó la reforma antirreeleccionista en la Constitución (29 de abril de 1933).
 Reformó la Ley de Patrimonio Ejidal.
 Creó el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS), banco “paraestatal” cuyas funciones comenzaron en febrero de 1933.
 Estableció, gracias a la ley de Beneficencia Privada, que las sociedades filantrópicas y altruistas fueran reguladas por la Secretaría de Gobernación.
 Envió al Congreso la iniciativa de ley para crear la Ley Orgánica de la UNAM.
Otros aspectos importantes durante su gobierno fueron: el Decreto del salario mínimo y la fundación del Banco Hipotecario y de Obras Públicas.
Decreto del salario mínimo.
El salario mínimo es la menor cantidad monetaria (MN, Moneda Nacional, es decir, en pesos), que se le puede otorgar a una persona que trabaja por una jornada laboral (8 horas). Para colocar y fijar los salarios mínimos en el país se reunió una Comisión Nacional que albergó, en una suerte de tripartismo, a los representantes de los trabajadores, de los patrones y del gobierno. Es importante mencionar que igualmente en este año de 1934 fue reformado el artículo 3 donde se establecía la llamada Educación Socialista que fue uno de los ideales fundamentales de la política Cardenista, como veremos al final de este bloque. Existen diversas teorías económicas que nos hablan sobre los beneficios y debilidades del salario mínimo en el mundo. Veamos algunos de sus presupuestos.
Beneficios del salario mínimo:
 Se reduce el trabajo que se paga “mal”, es decir, aquel que la sociedad puede percibir como “explotación laboral”, o sea, el trabajo injusto.
 Aumenta la productividad de las personas al fomentar la inversión en capital y formación.
Debilidades del salario mínimo:
 Aumenta el desempleo cuando los trabajadores reciben salarios bajos.
 Aumenta el subempleo (economía informal), sobre todo en países donde no existe seguro de desempleo.
Creación de NAFINSA.
En un primer momento se le conocerá como NAFIN (Nacional Financiera), y posteriormente se le agregará el término s.a. (Sociedad Anónima NAFINSA). Su creación –derivada de un largo proceso para estabilizar al herido sistema político mexicano– data del año de 1934, y fue instaurada por el gobierno federal, mediante un decreto que autorizó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. En el otoño de ese mismo año comenzó sus actividades. Su fundación obedeció a la necesidad fundamental de dar liquidez y oportunidad a los bancos en medio de la gran depresión estadounidense (Crack del 29), y aliviar las penurias que se pasaban en ese momento en que se iba saliendo del periodo posrevolucionario, por lo que era necesario hacer válidas las garantías de generar inversiones en todos los ámbitos económicos del país, e incluso poder administrar las “tierras federales”.
En el Decreto que autoriza a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para la fundación de una Sociedad Financiera con carácter de Institución Nacional de Crédito, se mencionaba: “…y resultando visible el parentesco entre uno y otro propósitos, el Ejecutivo estima que la institución así formada puede ocuparse también de planear y dirigir el fraccionamiento y la colonización de las tierras que el Gobierno Federal y ciertos cuerpos oficiales o semioficiales [...] han debido adquirir o adjudicarse por diversos conceptos”. NAFINSA es una institución de Banca de Desarrollo, es decir, se abocó a promover el desarrollo de las empresas, y colocó dentro del mercado económico del país, financiamiento, capacitación y asistencia técnica en materia de inversiones para el desarrollo económico del país, y de las pequeñas y medianas empresas, ya que estas generan gran parte del PIB y del empleo en el país. El mismo gobierno ha convertido a NAFINSA en un detonador de financiamiento al aparato productivo nacional.
5.- Gobierno de Lázaro Cárdenas del Rio.
El gobierno que encabezó el general Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940) es sumamente emblemático, pues su gestión presidencial concluye con una etapa y da inicio a otra dentro del ámbito político e histórico del país, ya que consolida principios como la soberanía y unidad nacional para la definición de muchas de sus políticas públicas y, al mismo tiempo, se muestra como un gobierno respetuoso, firme y solidario con otros países del mundo.
El presidente Cárdenas rompe con la influencia perniciosa que Plutarco Elías Calles había generado bajo el Maximato, y termina por formalizar e institucionalizar a la presidencia de la República por encima de la tendencia caudillista y sediciosa que había predominado desde la caída de Porfirio Díaz hasta entonces.
Entre sus múltiples aportaciones se encuentran:
• La reforma agraria, que consistió en el tan anhelado reparto agrario (18 millones de hectáreas de tierras) al campesinado y a los ex revolucionarios.
• El nacimiento de grandes organizaciones obreras.
• La creación de la educación socialista en todo el país.
• La expropiación petrolera.
• Los estímulos a los ejidatarios y pequeños propietarios agrícolas.
• La creación del Banco Nacional de Crédito Rural (BANRURAL).
• La creación de cooperativas indígenas.
• La unificación de sindicatos.
• La nacionalización de ferrocarriles.
• La creación de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
• La creación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
• La creación del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
• La ayuda a exiliados españoles y perseguidos políticos.
• La creación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
• La creación del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
• La institución de escuelas nocturnas.
• La creación de Nacional Financiera (NAFIN).
México estaba viviendo de notable manera inconformidad laboral en ese tiempo debido a la llamada “Gran Depresión de 1929-1933” y Cárdenas, al inicio de su gobierno, se apoyó de notable manera en los círculos o gremios de obreros y campesinos –debido a la gran influencia que aún generaba el Maximato–, y en los círculos políticos y sociales de México.
Lázaro Cárdenas atendió antiguos y justos reclamos agrarios que, como se recordará, fueron frenados por Calles y sus sucesores; realizó un reparto de tierras y creó más instituciones de crédito para el campesinado y obras de riego –sistemas de riego-, para el campo, entre otros. A este periodo se le llamó Estado benefactor, debido a la gran cantidad de beneficios –servicios– que otorgó al pueblo.
Estado benefactor
Se denominó así a las políticas públicas implementadas por un Estado que intervenía en la economía con el objetivo de proteger al mercado. El Estado benefactor en México fue el resultado de la transformación del modelo liberal del siglo XIX –el primero que conocimos en México porque el segundo consideramos que es más bien el fantasma de algo que nunca se aplicó ampliamente– y que derivó, ya en el XX, en la intervención directa del Estado en la economía nacional y la implementación de planes y programas sociales, además de una competitividad más marcada entre los partidos políticos. Posteriormente, a inicios de la década de los 60, nació el neoliberalismo, que buscó siempre la reducción de los planes sociales y que el Estado se separara de los asuntos económicos y sociales del país.
Reparto agrario
El primer antecedente del reparto agrario en México lo encontramos precisamente en plena Revolución Mexicana gracias a la Reforma Agraria, que originalmente fue una idea zapatista, y es considerado por la mayor parte de la sociedad mexicana (e incluso internacional), como el más grande del siglo en nuestra historia, como ya hemos visto. Con Cárdenas, se repartieron aproximadamente 18 millones de hectáreas al campesinado y las comunidades. Esta acción buscaba no solo satisfacer las peticiones histórico-revolucionarias del pueblo mexicano, que además estaban ya grabadas en la Constitución de 1917, sino además consolidar la conformación de pequeñas unidades productivas, con la capacidad para automantenerse en materia alimentaria. Igualmente, en cuanto al reparto de tierras, las unidades mínimas consideradas como “modelos” de esta reforma agraria fueron los llamados ejidos, –tierras otorgadas a una parte de la población para su explotación. Por último, esta reforma creó un sistema educativo con la capacidad para formar profesionistas técnicos –niños y jóvenes, del mismo campesinado en su mayoría–, avocados al desarrollo de los propios ejidos en áreas como la agricultura y la ganadería, así como incentivar también conocimientos encauzados a la incipiente ciencia del medio ecológico.
Movimientos obreros y campesinos. Creación de la CTM y de la CNC
Al General Lázaro Cárdenas del Río le preocupaban mucho los asuntos relacionados con el campesinado y los obreros mexicanos. Una de sus razones era la firme idea de que el Estado debía administrar todas las industrias para su mejor explotación, en ese sentido, para el Cardenismo fue de vital importancia que los grupos obreros y campesinos lo apoyaran para así poder darles solución a sus demandas.
El país había atravesado una serie de crisis que consistían también en los paros –huelgas– de varias fábricas, lo que provocaba que los obreros vivieran en condiciones de pobreza.
Entre la segunda mitad de 1935 y principios de 1938 el programa cardenista se desarrolló en plenitud. Este programa trajo como consecuencia un apoyo popular ejemplar y que no se derrocharan esfuerzos; se proyectó a través de dos nuevas instituciones: la CTM y la CNC (Confederación Nacional Campesina).
La CNC se creó en el gobierno cardenista debido a las grandes necesidades que tenía el campesinado desde el Porfiriato; durante la reforma agraria de Cárdenas todos los campesinos que habían recibido tierra, en automático ingresaron no solo a las filas de la CNC, sino también a las del entonces PNR. Como ya analizamos, Cárdenas no creía en el reparto de tierras de forma individualista, por lo que se las otorgó a los campesinos mediante los ejidos; estas tierras entregadas eran las mejores del país, de gran riqueza agrícola, como las de Coahuila, Durango, Sonora y Yucatán.
Sinarquismo
En la repartición de tierras durante el Cardenismo hubo inconformidad –como en todo proceso social– y algunos campesinos no estuvieron de acuerdo con la entrega de tierra a las comunidades ejidales, por lo que formaron un movimiento de resistencia abanderado bajo la ideología del llamado sinarquismo, en cuya organización –Unión Nacional Sinarquista (UNS)– se enrolaron muchas personas que habían participado en la Guerra Cristera de la década del 20. Este movimiento rechazaba tajantemente la repartición de tierras de Cárdenas a los ejidos colectivos y reclamaba que el gobierno diera “garantías” a los pequeños propietarios de terrenos que temían la expropiación de tierras que el presidente venía generando en algunos estados de la República para favorecer al campesinado. Cabe destacar que algunos sinarquistas simpatizaban con la ideología nazi –era el inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa–, y algunos incluso llevaban en sus vestimentas la esvástica nazi bordada en sus camisas.
Nacionalización de la industria ferrocarrilera. Expropiación petrolera
El ferrocarril siempre ha tenido en México un papel fundamental, sobre todo desde el Porfiriato gracias a Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), Ferrocarril Mexicano y Ferrocarriles del Sud-Pacífico, que daban servicio a ciudades como DF, Guadalajara, Monterrey, Tampico y Nogales. La nacionalización de la industria ferrocarrilera en el año de 1937 obedeció a las antiguas demandas de los anteriores movimientos ferrocarrileros. A partir de esta fecha, el Estado administró 49% de FNM, que para entonces representaba 90% de todo el transporte nacional.
En el año de 1938, un factor externo –que obedecía a políticas exteriores de México– fue el catalizador para que en marzo de ese mismo año, tras un conflicto que se había venido prolongando desde 1936, se decretara la Ley Legal de Expropiación. De esta manera, la empresa de ferrocarriles de México se nacionalizó en 1937.
A propósito de una situación conflictiva derivada del contrato colectivo de trabajo, el presidente Cárdenas decidió expropiar la industria petrolera el 18 de marzo de 1938. El movimiento obrero del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana influyó en la expropiación gracias a un pliego petitorio dirigido hacia las empresas petroleras.
Para evitar la huelga, el gobierno les hizo auditoría fiscal a estas empresas y detectó que tenían amplias posibilidades de pagar mejores salarios, y planteó que estos “cuasi negocios privados” jamás habían favorecido en ningún sentido al país. Cárdenas envió un mensaje al gobierno estadounidense advirtiendo que México controlaría más a estas empresas mediante el cobro de impuestos y fijación de salarios justos a sus trabajadores mexicanos. Los Estados Unidos de América accedieron con la condición de que continuaran generando control en algunos puntos “clave” de los procesos productivos en cuanto a la extracción del hidrocarburo. Así, en 1938 Cárdenas expropió los bienes de 17 empresas petroleras extranjeras que insistían en continuar con el control de la extracción y sus procesos. El 20 de julio de 1930 se creó Petróleos Mexicanos (PEMEX).
Transformación del PNR a PRM
El PNR nació en 1929 como una fuerza integrada por “corrientes políticas diversas”, pero con un origen común: la Revolución mexicana. En este sentido el PNR estaba condicionado de por vida a ser un partido de competencia política, además de representar a las grandes masas del país. Así sucedió hasta que en 1938 el presidente Lázaro Cárdenas cambió el nombre del partido por PRM (Partido de la Revolución Mexicana), cuyas filas estaban integradas por las grandes masas de obreros y campesinos que le apoyaban y que a su vez le servían como cuadros políticos del nuevo partido creado. En 1939, a tan solo un año de haberse creado el PRM, comenzó a gestarse el nacimiento de muchos partidos con ideologías contrarias y comenzaron a verse atisbos de una democracia partidista y abierta a los modernos cambios políticos.
La creación del PRM fue un paso más en la erradicación del influyentismo de los caciques locales y en favor del predominio presidencial de carácter “oficial”, que ya comenzaba a establecer sus sólidas bases para una estancia de más de 70 años.
Fundación del pan
El Partido Acción Nacional (PAN) fue fundado el 1 de septiembre de 1939 en el salón del Frontón México –otras fuentes señalan que fue entre el 13 y el 15 de septiembre de 1939– por un grupo de intelectuales y profesionistas para tener la oportunidad de impulsar el desarrollo político de México basándose en la “competencia electoral” que en todo país democrático debe existir –y ejercer el voto ciudadano–, así como proteger y fomentar las libertades cívicas.
El PAN surgió como una “alternativa partidista” ante el inminente expansionismo político del PRI, por iniciativa del político y abogado mexicano Manuel Gómez Morín (1897-1972), quien en franca desilusión con los gobiernos posrevolucionarios y lo que estos venían promoviendo desde el final de la contienda revolucionaria, propuso la creación de un nuevo partido político que en el plano de lo electoral peleara por la defensa de las libertades cívicas, así como por limitar al Estado de su poder en el gobierno.
Además de haber sido fundado con importantes personalidades de la política mexicana, de la sociedad y de sectores políticos y sociales de orientación católica, también lo integraron personas que participaron en la campaña presidencial de Vasconcelos en 1929 y en la lucha que encabezó Gómez Morín por la autonomía universitaria (UNAM).
El pan tenía como ideología política la democracia cristiana, además de que se definían como humanistas y se alejaban del caudillismo. Este partido tenía como ejes rectores:
• El reconocimiento de la dignidad de la persona humana.
• El respeto de los derechos fundamentales de la persona humana.
• La democracia como forma de gobierno y sistema de convivencia universal.
• El respeto al voto.
• La búsqueda –desde el mismo gobierno y la sociedad– del bien común.
El PAN inició sus actividades en 1940 cuando sostuvo y respaldó la candidatura a la presidencia de la República de Juan Andrew Almazán (1891–1965), enemigo político de Ávila Camacho y quien tenía en un primer momento un partido político denominado Partido Revolucionario de la Unificación Nacional (PRUN). Hubo largas discusiones en las filas del pan para apoyar a Almazán, pero al final se decidió otorgarle el apoyo, condicionándolo a que si era electo presidente de la República, no traicionaría lo acordado con el partido. El partido logró sus primeros triunfos electorales en el año de 1946 obteniendo su primera diputación y su primer municipio en Michoacán (Quiroga), en 1947.
El pan fue el principal opositor del PRI (como PRM y posteriormente PRI) desde su fundación en 1939 hasta el año 2000 (transición democrática con Vicente Fox Quesada, como veremos en el último bloque).
Rebelión de Saturnino Cedillo
La Rebelión de Saturnino Cedillo Grimaldo fue un conflicto militar. El General Cedillo, militar mexicano que participó en la Revolución mexicana –batalla de El Ébano–, así como en la Guerra Cristera –batalla de Tepatitlán–, nació en el año de 1890 en una ciudad que se llamaba Ciudad del Maíz, en San Luis Potosí y murió en la huasteca potosina en 1939.
Combatió junto a Victoriano Huerta por el dominio de la huasteca potosina desde 1914 hasta 1920, y pasó de ser constitucionalista a convencionista y rebelde anticarrancista; fue convencionalista porque participó en la convención de Aguascalientes, reconoció además la validez del Plan de Agua Prieta (mayo de 1920).
Por otro lado, en un ámbito un poco más político-histórico, combatió a delahuertismo en 1923 y al escobarismo en 1929; igualmente participó en la lucha contra los cristeros del lado del General Plutarco Elías Calles, así como en la llamada batalla de Tepatitlán. Fue gobernador de San Luis Potosí de 1927 a 1931 y Secretario de Agricultura durante el gobierno de Ortiz Rubio, y posteriormente en el sexenio de Cárdenas.
Saturnino Cedillo se retiró a un rancho llamado Rancho Palomas y posteriormente se trasladó a la sierra donde armó una rebelión en contra del gobierno de Cárdenas, quien decidió combatirlo y ocho meses después lo derrotó y le dio muerte en combate con las fuerzas federales.
Política internacional (asilo español y a refugiados políticos)
En un primer momento, la ayuda al pueblo español, el cual en ese momento se encontraba en un conflicto social sin precedentes (Guerra civil española), derivó de Amalia Solórzano (1911-2008), esposa del presidente Cárdenas y presidenta del Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español (más de 400 niños huérfanos de la guerra recibieron asilo en México), que dio ayuda, alojamiento, y educación en Morelia, Michoacán, a este grupo de niños, conocidos como “Los Niños de Morelia”. Cárdenas no solo se limitó a consentir estas acciones humanitarias de parte de su esposa, sino que apoyó a la República española exportando algunas armas, cosa que no fue del agrado del gobierno de Roosevelt. Cárdenas apoyó el asilo de españoles y ubicó a algunos en Francia al finalizar la Guerra Civil, como es el caso el presidente de la Segunda República Española Manuel Azaña (1880-1940). Cárdenas y sus colaboradores diplomáticos hicieron que muchos exiliados de España vinieran a México, incluidos varios intelectuales que dieron riqueza a la cultura mexicana del momento en una suerte de hibridación entre las dos culturas.
6.- Movimientos culturales de la época.
Algunos de los cambios culturales que veremos con el Cardenismo fueron la transformación radical del castillo de Chapultepec que se convirtió en el moderno Museo Nacional de Historia; además, contrario a las políticas de Calles, Cárdenas trató de eliminar vicios arraigados en la sociedad como las casas de apuestas y procuró no continuar con
el hostigamiento hacia la Iglesia. También fundó el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Colegio de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia. El IPN se destacó por ser parte de un modelo educativo de carácter socialista considerado ideal para las necesidades que el país requería.
Durante el gobierno de Cárdenas se modificó la Ley Agraria, se ampliaron las carreteras del país, y además se permitió la entrada de miles de refugiados españoles (se habla de 40 mil) y de otros países. Cárdenas es considerado como un hombre de importancia, respetadísimo por la sociedad mexicana y del mundo, prueba de ello es que algunas ciudades de México y del mundo llevan su nombre, así como obras culturales, arquitectónicas, etc.
Educación socialista
Como hemos venido planteando, para el Cardenismo la transformación del sistema educativo era fundamental para generar y mantener una movilidad socioeconómica en un país que tanto lo necesitaba como el nuestro. Durante el Cardenismo, la educación pública de México sufrió un gran cambio al autodeterminarse como socialista y emprender una serie de campañas de corte popular.
Todo el “socialismo” que se asomaba en la ideología de Cárdenas, no era más que generar una nueva educación de los jóvenes basada en la idea de “prepararlos para desempeñar un trabajo en aras del bien común”. Las metas de esta educación eran, fundamentalmente:
• Reducir al máximo el analfabetismo del país, muy buena parte de la población en México en ese momento aún no sabía leer ni escribir.
• Tratar de que los sectores sociales más pobres accesaran a la educación, aunque vivieran en las zonas más apartadas del territorio como las sierras y las selvas. Para esto era de vital importancia el funcionamiento de las llamadas “misiones culturales”, las cuales como ya hemos mencionado, tenían la particularidad de llegar hasta los lugares más recónditos del país para llevar la educación.
• Dar capacitación en los ámbitos científico-tecnológicos que el país requería en esos momentos para un crecimiento industrial y por ende económico.
• Aumentar gradualmente las escuelas y los profesores.
Fomento a la producción cinematográfica
Podemos ubicar las creaciones cinematográficas en nuestro país en varias etapas: una primera etapa que pasa nuestro cine mexicano va desde el Porfiriato (1896) hasta el año de 1931; el cine era mudo, con películas variadas que iban desde lo cómico hasta lo documental –basta ver la cantidad de filmografía que hay sobre la Revolución mexicana. A partir de 1916 la experimentación cinematográfica exploró aspectos variados como los filmes con un argumento muy específico y los primeros largometrajes, además de algunos intentos por involucrar elementos del mexicanismo en el cine –muy recurrente esta tendencia nacionalista–, con argumentos cargados de “moralejas del pueblo”, como Santa.
También en el Cardenismo y su fomento al cine, veremos los primeros íconos del cine hispano y la aparición de numerosas películas que hablaban del movimiento armado de 1910. Los principales directores del momento fueron: Fernando de Fuentes (1894-1958), Arcady Boytler (1895-1965), Juan Bustillo Oro (1904-1989), entre otros.
En el periodo de 1936 a 1940 nacieron películas con un profundo nacionalismo y folclor como Allá en el rancho grande (1936), así como nuevas ideas para realizar cine mexicano con alto contenido de nostalgia porfiriana, comedias principalmente filmadas en rancherías –comedia ranchera–, y por supuesto, las películas de Cantinflas; igualmente se intentó un cine que planteaba la idea de un estado Cardenista que veía desveladamente por el pueblo, películas tales como Redes (1934), Janitzio (1934) y Vámonos con Pancho Villa (1935), por mencionar algunas.
Creación del INAH y el IPN
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se creó en el año de 1939, pero el edificio actual, sobre el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, se terminó de construir en 1964, y fue inaugurado por Miguel Alemán el 17 de septiembre. Desde un inicio se constituyó como una dependencia federal de los Estados Unidos Mexicanos; su propósito fue y continúa siendo preservar, proteger y difundir la arqueología mexicana y su antropología, además de los sitios históricos de México.
Sus antecedentes los podemos ubicar en 1825 con la fundación del Museo Nacional de México, pero al ir creciendo el museo debido a sus múltiples hallazgos y colecciones, en 1906 comenzó a separarse todo su contenido –colecciones históricas, arquelógicas y etnográficas, por mandato de Justo Sierra–, y su sede pasó a ser el Palacio Nacional, después, en 1940 se trasladó al castillo de Chapultepec, y posteriormente a su nuevo edificio en 1964.
La fundación del Instituto Politécnico Nacional
(IPN) fue el 1 de enero de 1936 durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, gracias a que en 1932, el entonces Secretario de Educación Pública, Narciso Bassols, analizó la necesidad de tener en el país una enseñanza técnica que lo modernizara, y a esta idea se unieron los ingenieros Luis Enrique Erro (1897-1955) y Carlos Vallejo Márquez (1902-1986). El IPN ha sido siempre una institución educativa de carácter público y gratuito, y desde su fundación ha seguido los ideales revolucionarios y buscado que las clases más desprotegidas del país se eduquen para el bien de la nación y desarrollen la industria y la economía de México.
Se creó gracias a la integración de varias escuelas que hasta ese momento se encontraban desagregadas del IPN, y que habían operado de manera independiente tales como la Escuela Nacional de Medicina Homeopática (ENMH), la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), la Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA), la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), entre otras. La mayoría de estas escuelas se ubicaban dentro del primer cuadro del centro histórico de la capital, posteriormente se trasladaron a su actual ubicación en el Casco de Santo Tomás (en la Ciudad de México). Llegarán también nuevos terrenos para el IPN gracias a gestiones de su entonces director General Alejo Peralta, quien consiguió los ejidos de Santa María Ticomán y de San Pedro Zacatenco.
La novela revolucionaria y consolidación de la radio
La novela revolucionaria es un género literario formado por el conjunto de obras narrativas inspiradas en las acciones militares y populares, así como en los cambios políticos y sociales que trajeron consigo los diversos movimientos, tanto pacíficos como violentos, de la Revolución mexicana. Durante esos años la fotografía aún estaba en pañales y el video, ni pensar que existiera, por eso, la evidencia que nos ubica, en medio de la lucha, es la novela revolucionaria. La literatura de la Revolución mexicana refleja en sus obras el momento bélico que vivió nuestro país y ofrece al lector una idea de lo que realmente ocurrió. Algunos de los principales exponentes de este género son:
o Francisco L. Urquizo, Tropa vieja.
o Martín Luis Guzmán, El águila y la serpiente (1928) y La sombra del caudillo (1929).
o Mariano Azuela, Los de abajo (aunque escrita y publicada en Texas en 1913 básicamente se conoció entre los años 1925-26).
En cuanto al punto que se refiere a la consolidación de la radio, es importante destacar que la primera estación radial de México se llamó “El buen tono”, e inició actividades el 15 de setiembre de 1923. Años más tarde, esta misma radiodifusora se convirtió en la XEB, la “B grande de México”. En 18 de septiembre de 1930 inició sus transmisiones la XEW, cuyo primer locutor fue el destacado actor Arturo de Córdoba y su eslogan era: “XEW: la voz de América Latina desde México”. Posteriormente, en el año 1938 se lanzó la XEQ, con su identificación de canal: “Radio Panamericana”, aquí se dieron a conocer artistas como Pedro Infante y Consuelo Velázquez. Ya para 1947 nació la XEX, que fue conocida como “La voz de México”.